Sábado, 07 de diciembre de 2019 | Año XIX | No: 6948 | CEO: Francisco J. Siller | Dirección General: Rocio Castellanos Rodríguez

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Un año más para la 4T

Francisco J. Siller

Paco SillerEnrique Peña Nieto estaba seguro que sus Reformas Estructurales prevalecerían porque fueron pensadas para el bien de México. Hoy Andrés Manuel López Obrador está convencido que una vez que consolide su 4T, los conservadores ya no podrán revertir los cambios. 

La seguridad de EPN con sus once reformas se fue al traste. Su reforma educativa fue derogada y la energética quedó a medias, coja. Sus organismos autónomos han sido degradados con imposiciones y recortes presupuestales. La pregunta ahora es si ¿los cambios Lópezobradoristas a la Constitución prevalecerán sin un gobierno de Morena?

En el Zócalo, ante miles de simpatizantes, el presidente López Obrador pidió un año más de tiempo para consolidar su Cuarta Transformación. Había dicho que lo haría en su primer año de gobierno, pero aún con su evidente mayoría legislativa, la maquinaria morenista ha ido lenta, desperdiciando tiempo en modificar y modificar la Carta Magna.

Pero tambien advierte que de darse un retroceso volverían la corrupción, de los contratos leoninos, de la condonación de impuestos, de los fraudes electorales, del abandono a los jóvenes, del racismo, del desprecio a los pobres y del ‘mátalos en caliente'. Lo dice como si todo lo logrado en México fuera malo, objetable y digno de desecharlo.

Hay que hacer notar que algunos de sus programas sociales tienen como base acciones emprendidas durante los 20 meses del sexenio de Peña Nieto, por ejemplo la Pensión Universal, el Seguro Popular, el de desempleo, el acceso a Internet, la simplificación hacendaria y la promoción al crédito, en especial para las microempresas.

Como se ve, no hay nada nuevo bajo el sol, solo son diferentes ópticas y formas de matar las pulgas. A Peña Nieto no le alcanzó su sexenio para concretar sus reformas estructurales, en buena parte por la lentitud en su implementación, la inseguridad y la corrupción, pero sobre todo la debilidad del estado de derecho.

Pero López Obrador esta seguro que en un año más podrá concretar su transformación histórica, la cual será irreversible, porque estarán establecidas las bases para la construcción de una patria nueva y será prácticamente imposible regresar a la época de oprobio que significó el periodo neoliberal.

Es de preocuparse que el Presidente de la República siempre tenga otros datos, que difieren y se contraponen a de organismos que por décadas han dado seguridad a las cifras en México y me refiero al INEGI, al IMSS y al Banco de México. Estadísticas y números que han servido en la toma de decisiones para la inversión privada.

Para él es un acierto que aún cuando no ha habido crecimiento económico si existe una mejor distribución de la riqueza. El presupuesto público no se queda en pocas manos, sino que llega a la mayoría de la gente. Aprovecha lo que le quita a muchos contribuyentes para darlo a otros que en nada o poco contribuyen.

A eso le llama justicia social, sin pensar que puede estar creando generaciones de mexicanos acostumbradas a vivir del presupuesto, está repitiendo errores tan graves como los ocurridos en Venezuela con Chávez y Maduro y con Evo en Bolivia, además que con este tipo de acciones acrecienta la polarización social y política en el país.

Y que se diga de la insguridad que viven los ciudadanos en muchas regiones de la Nación. A todos nos preocupa la inamobilidad del gobierno para hacer frente al crimen organizado. Nadie quiere una guerra con miles de muertos, pero el pensar que repartiendo dinero el problema se va a resolver es un error.

Los 2,400 pesos a los llamados ninis, o las becas escolares y el programa de empleo, no darán el resultado requerido a corto plazo. Eso puede estar bien, pero López Obrador no toma en cuenta que el crimen paga mejor, que no solo da para vivir bien, que ante ello no hay competencia que valga. Ni regaños, ni zapes.

Su diagnóstico de las causas que generan la violencia en México no es equivocado: El desempleo, la pobreza, la marginación, la falta de espacios laborales y la falta de oportunidades para que los jóvenes tengan opciones de trabajo y de estudio. Eso hay que atacar, pero los resultados se verán a mediano y largo plazo.

Todos los días leemos en las redes sociales, en los periódicos, vemos en la televisión y escuchamos en la radio, de enfrentamientos, masacres y asesinatos que en su mayoría quedan impunes. Van quedando para conformar las estadísticas crecientes y las críticas a esa estrategia de abrazos y no balazos.

El gabinete de seguridad debe revisar a fondo la estrategia del combate al crimen organizado y al narcotráfico, porque hasta el momento las acciones emprendidas no han dado el resultado que ofrece el papel y el discurso repetitivo, festivo. No basta decir que vamos bien, hay que demostrar que así es.

Ahí en el Zócalo, López Obrador volvió a decir que la disminución de la incidencia delictiva en el país constituye su principal desafío, que está seguro que se va a serenar a México con el apoyo del pueblo y con acciones guiadas por el principio de que la paz es fruto de la justicia.

Ya lo veremos en un año, si en realidad logra un avance notorio, que no quede simplemente en el discurso.

Modificado por última vez enLunes, 02 Diciembre 2019 01:54

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