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Lunes, 19 de agosto de 2019 | Año XIX | No: 6837 | CEO: Francisco J. Siller | Dirección General: Rocio Castellanos Rodríguez

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updated 4:30 AM CDT, Aug 19, 2019
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Disentir en la T4a, un riesgo


*El discurso de odio, rencilla, denuesto alimenta inquina contra la Prensa

Luis Repper Jaramillo*
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Luis RepperLa alerta contra los periodistas y medios de comunicación no afines a la Transformación de 4ª está en rojo.
Nunca, en tantos años (45) de ejercer esta hermosa profesión había visto y sentido tanta agresión, odio, rencor, frustración de un mandatario como en sólo 8 meses ha demostrado Andrés Manuel López Obrador.
Sí, me dirán los adoradores del Peje, hay otros. Desde luego, los priistas Díaz Ordaz, Echeverría Álvarez, López Portillo, quienes en su intento por callar a los comunicadores aplicaban tres estrategias: retirar la publicidad oficial, controlar desde RTC de Gobernación a los noticiarios de radio y televisión a través del teléfono rojo en cabina. Tres, suspender la distribución de papel periódico a medios impresos “rebeldes” que controlaba el gobierno a través de PIPSA (Productora e Importadora de Papel, S.A) cuyo monopolio estaba en manos del presidente en turno. Pero nunca, callar las voces o plumas objetivas con balas, intimidación, secuestros, amenazas.
Con José López Portillo (PRI) se dio un hecho único que pasó a la historia y anales del periodismo, cuando en Los Pinos, en un día de la Libertad de Prensa, JOLOPO estaba colérico, enfadado, irritado porque los medios criticaban su sexenio de excesos, nepotismo y arrogancia. Resulta que su discurso, en el Salón Venustiano Carranza, frente a periodistas, dueños de medios, directores de publicaciones, en el clímax de su perorata estalló. Refería que su administración había destinado presupuesto importante para publicidad oficial… y no le gustaba que lo criticaran. Fue cuando expresó “te pago para que me pegues. Te pago para que me pegues. No señores, esta es una relación sadomasoquista que no estoy dispuesto a aceptar”. Golpeó el atril y espetó: no señores.
Invitados al evento quedaron “boquiabiertos”, perplejos, impactados, por la severa actitud del Presidente.
En su sexenio, el panista Vicente Fox, se fue por la fácil, cero publicidad a los medios impresos, especialmente a la Revista Proceso, a los periódicos “chicos”, noticiarios de radio, casi todas la publicaciones semanales y mensuales. El guanajuatense tenía pavor a los medios, azuzado por la señora Marta (Marta Sahagún de Fox), pero nunca profirió denostaciones a la prensa, sólo pegó en donde más duele: la publicidad oficial.
Pero la relación Prensa/Transformación de 4ª de denuestos, calificativos peyorativos, insultos, enfrentamientos, acusaciones y retiro total de presupuesto publicitario para la mayoría de los medios, ¡claro! menos los afines al gobierno amlista, como TV Azteca, Televisa, Grupo Imagen, La Jornada, El Universal, Radio Fórmula, Radio Centro y otros alineados a la política y gustos de Andrés Manuel, está rota.
Todo el encono contra periodistas y medios no alineados es producto de su imaginación, soberbia, inestabilidad emocional, egocentrismo, vanidad ahora que detenta el Poder, pues durante los 18 años que buscó ganar la presidencia de México, justamente televisoras, periódicos, noticieros de radio, revistas, sitio de Internet, acreditados con el Candidato, y con recursos propios de las empresas, cubrieron los periplos, discursos, viajes, entrevistas, crónicas, del Peje, pues su sola presencia arrasaba multitudes y ganaba horas radio y televisión, primeras planas de periódicos, portadas e interiores de revistas, absolutamente gratis.

Los medios pagaban los gastos de sus enviados, viáticos, y tiempos aire en televisión y radio en favor del tabasqueño.
¿Pero qué sucedió en la transición entre candidato, presidente electo y constitucional?
Bueno, AMLO creyó que las empresas de comunicación, ya en Palacio Nacional, iban a seguir el juego perverso del dominio pejista sobre los medios a su antojo, disposición y obediencia.
Asumía que los reporteros “de la fuente” eran suyos, y a su capricho. Nunca maduró que ser candidato es distinto a Jefe del Ejecutivo y que nadie debería exhibir los yerros, equivocaciones, dislates, decisiones alocadas, insensateces y soberbia de la Transformación de 4ª.
No ha comprendido que como opositor al régimen es fácil destruir, criticar, denostar, insultar y todo se replicaba en los medios, que fortalecía su presencia, ganaba adeptos, sumaba idolatrías; era visto como el gran triunfador de la elección, aún sin tener diseñada una estrategia o programa de gobierno… todo se acomodaría sobre la marcha –ocurrencias-
A partir del 1 de diciembre de 2018, ya en la Silla del Águila, per se las cosas tenían que cambiar, porque ahora él era gobierno, expuesto y visible a las críticas de sus opositores y de los periodistas… ya no era “su fuente”.
Pero no lo entiende. Cuando lanza su primera pend… torpeza, la Consulta Popular para suspender las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, fuera de toda regla legal, constitucional y coherente, los medios desenmascaran la prepotencia e imposición de un acto ilegal, lo que enfada e irrita al señor López.
Venía acumulando, meses antes la elección presidencial, su molestia y odio a la prensa. Empieza el bullying contra reporteros y medios: prensa fifí, corazoncitos, ocultamiento de información de César Yáñez (su vocero desde el GDF, durante sus campañas, hasta que se equivoca y organiza su fastuosa, insultante y multimillonaria boda, en tiempo de austeridad republicana, que no le queda más a López que hacerlo un lado y nombrar al incapaz e inútil, Jesús Ramírez Cuevas, que salió peor que su antecesor), al grado que ni siquiera un lugar digno, decente como Sala de Prensa le habilitó a los reporteros.
En los primeros meses de su sexenio la prensa se da vuelo exhibiendo los desatinos, incoherencias, regadas de la T4a, lo que aprovecha López para subir el tono de su agresión a los profesionales de la información.
Su inepto vocero le “aconseja” exhibir una lista de periodistas que durante el sexenio infame de Peña Nieto obtuvieron millonarios ingresos por concepto de publicidad legal. Detonó la reacción lógica de los aludidos, quienes mostraron los convenios y facturas legalmente avaladas por la SHCP y las áreas de contabilidad de las instituciones y medios convenidos, que echó para abajo la cobarde actitud López/Ramírez.
Pero “mala leche” el Peje utilizó estos servicios prestados para satanizar y exhibir su rencor y frustración contra la prensa. Como reacción a su falla e inconsistencia de manera peyorativa imputó como “chayoteros” a quienes, asistiéndoles el derecho, firmaron convenios publicitarios con dependencias y organismos oficiales; facultad que está autorizada en el Presupuesto anual de las instituciones bajo el concepto de publicidad y convenios con medios de comunicación.

 

No conforme con equivocarse nuevamente, López Obrador retoma su ira y odio contra nuestro gremio y desboca su frustración calificando a quienes no estamos de acuerdo con su Transformación de 4ª, en su política diplomática de proteger más a Honduras, Guatemala y El Salvador que a México y los mexicanos. Su enanés y agachismo ante Donald Trump, por el tema de los indocumentados que formó en la frontera sur del país con la Guardia Nacional un muro humano convirtiéndolos en la Border Patrol del Suchiate. Toda esta información, que por obligación social estamos comprometidos a divulgar, comentar, editorializar, exhibir, reportar, etc. nos denuesta con el calificativo de “mafia del periodismo”
Pero yo tomo las cosas de quien vienen. No me afecta me considere fifí, chayotero, mafioso, son blasfemias de quien ni idea tiene de lo que es ser reportero, comentarista, columnista, editorialista, conductor, analista.
Lo que me preocupa y ocupa es el clima de odio, agresión y asesinatos que en los 8 meses de gobierno de López Obrador ha arrojado 14 muertos por ejercer el periodismo en distintos Estados del país. Esto es atentado, intimidación, terror, temor, miedo de quienes ejercemos esta hermosa actividad.
Son 14 homicidios y hasta la fecha las autoridades judiciales y policiacas de la Transformación de 4ª no han esclarecido o resuelto ningún caso. Eso alarma al gremio.
Desde luego López no jala el gatillo, pero su discurso contra periodistas y medios alienta, alimenta, “invita” a sus chairos, botts, seguidores arremeter, denostar, agredir en redes sociales a quienes no aceptan el gobierno del Peje.
Su perorata de odio, rencor, agresión contra quienes practicamos el arte de informar ha abierto la puerta para que alcaldes, gobernadores, legisladores, operadores políticos, insulten a quienes portan pluma, libreta, grabadora, cámara de video o fotográfica en campo o desde una cabina, un estudio, una redacción, dicen, opinan, comentan, escriben las incapacidades de este gobierno
No debería ser ninguno, pero ya que han sido masacrados 14 colegas por desarrollar libremente su actividad, es suficiente para que López Obrador baje el tono y sus bravatas contra quienes informamos. Él detenta el poder, los comunicadores sólo la pluma, su voz, su imagen, traducidas en opinión, información, análisis, comentario. Nosotros no podemos contra el Poder el Estado, nuestra defensa es quienes nos leen, oyen, ven, ellos como nosotros estamos expuestos a un capricho, a un rencor, a la ira del momento.
14 colegas yacen por escribir lo que vieron, investigaron, oyeron y dijeron; esto no es motivo para asesinarlos.
¡Basta! de agredir a quienes no comulgan, ni creen en la T4a.

 

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)

 

 

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