Viernes, 18 de enero de 2019 | Año XIX | No: 6625 | CEO: Francisco J. Siller | Dirección General: Rocio Castellanos Rodríguez

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updated 2:41 PM UTC, Jan 18, 2019
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Arte especial

México.- No es sino hasta que entras a la exposición de arte que entiendes porqué la llamaron “Manantial de amor”. Siendo organizada por una colaboración entre el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y Fundación John Langdom Down de México y estando ubicada en la Sala Adamo Boari, la colección de treinta y seis obras creadas por artistas con Síndrome de Down te hará derramar un vertiente de lágrimas.
Grabados, óleos y hasta técnicas mixtas pueden apreciarse en la exposición. Cada obra está hecha de la mano de un artista que no ve el mundo como nosotros, que comprende el amor y la inocencia más que cualquiera de nosotros, son cosas que les gustan, mismas que pudieran parecernos demasiado comunes para fascinarnos. ¿Qué tiene de especial un elefante? ¿Calles? ¿Sandías o una plaza de toros? Mucho, en realidad. El elefante es delgado y de patas largas, las calles son el camino que recorre el artista para ir a la escuela, las sandías son el alimento favorito y el toro de la plaza está sorprendido al no encontrarse con ningún torero.
No soy crítica de arte, no conozco mucho del tema; pero cada una de las pinturas y grabados que vi me transmitieron más sentimientos que cualquier otra pieza de arte postmoderno que haya visto. Los colores se salen de las líneas, los trazos pueden ser muy toscos, las imágenes carecer de estética a simple vista e incluso algunas obras imitaban otras ya existentes; pero hay algo en los colores, las formas y lo que se ve con el primer vistazo que te hace sentir ganas de llorar.
La pintura que más me impactó, fue la de Víctor Lora llamada “Dolor”. Negro, azul y blanco se veían manchados por lo que claramente son salpicones de rojo furiosos. La firma del artista no está escondida en una esquina; está casi en el centro, completamente visible. Si antes ya me escocían los ojos, al ver la obra de Víctor no pude evitar llorar, me recordó a la autolesión que aunque no es común dentro del Síndrome de Down sí lo es en el autismo. “Dolor” revivió todas esas veces en las que mi hermano se muerde o golpea las manos contra la pared.
Muchos de ustedes opinarán que yo no estaría alabando “Manantial de amor” si las obras no estuvieran pintadas por artistas con Síndrome de Down; déjenme decirles que tienen toda la razón, nadie a parte de ellos habría podido crear las pinturas expuestas.
Algo que no me gustó mucho es que la exposición esté prácticamente oculta en el edificio. ¿En serio es necesario mantenerla tan alejada? ¿Dónde queda el mensaje de integración que propone el proyecto demostrando que las personas con el síndrome pueden lograr lo mismo que aquellos sin Down?
Tampoco me gustó que el atractivo principal fuera que las obras las hicieron personas con capacidades diferentes; pero espero realmente que llegue el día en que los nombres de artistas con y sin limitantes sean expuestos en la misma sala al mismo tiempo.

 

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