Jueves, 04 de marzo de 2021 | Año XXI | No: 7400 | CEO: Francisco J. Siller | Dirección General: Rocío Castellanos Rodríguez

Log in
eszh-CNenfrdeitjaptru

Que nos duela el dolor… del otro

Por Esperanza Badillo

Qué otra cosa es verdad…

en esta vida frágil y liviana…”

(Francisco de Quevedo)

enfermos 2México, Ene 17.- Quisiera hablar de números, cifras, estadísticas, enfermedades que están latentes, etc., para convencernos de que todo está bien; de que somos casi 128 millones de mexicanos, y que los más de 136 mil fallecidos por COVID 19 –y siguen sumando-, no representan ni el 0.5% de la población del país; que mueren más personas por enfermedades del corazón, diabetes, tumores malignos y hasta por homicidios del crimen organizado, al año, en nuestro país.

Pero es el momento de dejar atrás las frías estadísticas que, al fin, dirían los políticos son meros números. Ejerzo la docencia a nivel bachillerato desde hace 25 años, y la crisis actual del país me lleva a las siguientes reflexiones. Los profesores: ¿Cómo debemos enseñar a nuestros estudiantes lo que nos deja esta pandemia? Y en qué medida, esta situación afecta en su diario existir a estos adolescentes.

Mi vida no es perfecta, pero tiene momentos maravillosos”, “ La vida en sí es el más lindo cuento de hadas”, “ Lo mejor de la vida no se planea, simplemente sucede”

Estas frases sobre el existir, que llenan las imágenes en facebook, en whatsapp, en tarjetas de cumpleaños, ayer tan trilladas, quizás tan huecas, hoy adquieren una justa dimensión, un significado profundo.

Y es en estos momentos en que la figura del profesor, del maestro, del tutor, adquiere gran relevancia. Ante la imposibilidad de las clases presenciales, de la relación directa en el proceso de enseñanza-aprendizaje, debemos convertirnos en guía de nuestros jóvenes.

Pero, cómo transmitir a una juventud cuya edad oscila entre 14 y 18 años, una actitud de reto positivo ante el destino. Que el devenir siempre es incierto. El lograr en su persona un equilibrio entre lo emocional y lo mental. Y sobre todo que entender yhacer propios los sentimientos y el dolor ajenodel amigo, del vecino, de la comunidad.

Apelar a su naturaleza humana, sensible,entrar en lo más profundo de su ser y tocar su corazón, para pedirles ayuda y poder parar esto que nos está afectando, que está acabando con muchas vidas, dejando familias sumidas en el dolor, en la tristeza, en la desolación; dejando atrás el egoísmo y la indiferencia…el ‘me vale’ ,que nos duela el dolor del otro…

Crear una conciencia colectiva en nuestra comunidad estudiantil, donde todas las medidas básicas necesarias que conocemos desde el inicio de la pandemia   sean ya un hábito en su vida diaria: uso del cubrebocas, gel antibacterial, lavar constantemente las manos con jabón, sana distancia, quedarnos en casa –si no es necesario salir-; evitar todas las reuniones y fiestas, sin que estas precauciones las tomen como mero discurso moralista.

Esta crisis ha evidenciado el desequilibrio que existe entre la sociedad y la educación, y por ello se hace necesario lograr una formación más humanitaria entre nuestros alumnos.

No es una tarea fácil y en eso radica nuestro papel de orientadores, de guías.

Valgan estas líneas también para hacer un reconocimiento a todos aquellos que están al frente en la primera línea, médicos, enfermeras, camilleros y todo el personal auxiliar. Merecen un respiro; el cansancio se ha vuelto crónico en estos 10 meses de la emergencia sanitaria.

Hoy, quiero manifestar un SENTIDO PÉSAME a las más de 136 mil familias mexicanas que han quedado fracturadas, dolidas, tristes, desoladas, por el fallecimiento de un ser querido –abuel@s, padres y madres de familias, hij@s, niet@s- a causa del COVID 19; lamento profundamente su dolor por el terrible, angustioso y desesperado peregrinar de un hospital a otro, en busca de atención para un ser querido; la soledad con que vivieron la pérdida y el duelo de sus familiares, pues la pandemia ha trastocado también las relaciones solidarias entre las familias, amigos, vecinos, etc.

Si nos duele el dolor del otro, estaremos tocando las fibras sensibles de nuestro ser, a la vez fortaleceremos el apoyo moral y solidario a quienes más lo necesitan en estos momentos. Recuerden, no se trata sólo de números, cifras o estadísticas, sino de seres humanos, personas, como nosotros; no esperemos que la pandemia toque a nuestra puerta y nos arrebate la vida de un ser querido, actuemos con responsabilidad solidaria.

Cuidémonos entre todos; podemos hacerlo. Con empatía, no esperar que el dolor sea nuestro, vivamos y superemos el dolor de todos.

Modificado por última vez enDomingo, 17 Enero 2021 13:31

3 comentarios

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

Miscelánea

Consejos contra el Covid-19

consejos

Puntos de vista...