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Reconstruir con libros

TERESA GIL

Tere GilNo sabemos si algún día el mundo aplicará a México aquella frase de exaltación que es clásica en Italia: “Ver Nápoles y después morir”. Aunque la frase podría tener otra connotación en nuestro país si lo toma a uno desprevenido un temblor. El caso es que uno de los barrios más pobres de Nápoles, abrumado por el narco y la mala fama que eso le ha generado, decidió enfrentar el problema…¡con libros! Entorno situado al norte de Nápoles, nunca había tenido libros según habitantes que crecieron como en algunos barrios de México amenazados por las bandas mafiosas que cooptan adolescentes y los suman a la terrible camorra. Pero nada se pierde con intentar y una mujer llamada Rosario Esposito decidió abrir una librería que de entrada se veía como una entelequia. Los medios que han publicado la noticia se esmeran en el júbilo de aquella mujer “ Algunos decían que cerraríamos en unas semanas, porque nadie lee en Scampia que tiene la tasa de analfabetismo más alta de Italia. Diez años después, hemos publicado 88 libros”. Multitud de voces se han alzado en nuestro país para clamar por la cultura y la educación como las armas valiosas contra las armas de balas. De hecho entre las diez propuestas que han dado expertos, teóricos e intelectuales extranjeros para dar la lucha contra el narcotráfico, una ha sido elevar el nivel cultural invirtiendo en el sector. La respuesta ha sido en muchos casos la retracción de los presupuestos. La lucha viene en todo caso de la sociedad civil; la demanda de cultura sigue viva. El proceso de reconstrucción no es solo levantar muros, restaurar o volver a construir edificios. Los grandes movimientos populares -el 68 en México, lo que está ocurriendo en Cataluña con el referéndum-, favorecen cambios irreversibles. En este momento, cuando ha sorprendido la movilización generosa de miles de personas ante los estragos de los sismos, puede generarse uno de esos cambios. Si bien se ha visto que los gobiernos federal y locales en su limitada concepción de embuche tratan a toda costa de eliminar el factor ciudadanía, las advertencias que se hacen es que hay que defender ese despertar de mil formas. Una de ellas es la metáfora de reconstruir con libros. Apelar a la cultura en todas sus formas, la ciencia, el deporte, la política, el arte, etcétera, en una participación activa, organizada. Se ha venido diciendo, que la sociedad, que ha abierto los ojos, debe enfrentar la imposición gubernamental, la corrupción, las políticas que han llevado a la masacre, la miseria oficial que ha devastado al país, mas que los fenómenos naturales. Aunque se avizoran obstáculos, hay que iniciar la reconstrucción profunda. Las muchas propuestas para transformar al ser humano se han hecho, por lo general a partir de libros. Las selecciones que revisé insisten en los mismos libros y autores y hay poco de ficción, poesía y literatura en general como no sean las obras completas de Shakespeare, La guerra y la paz de León Tolstoi y otras. Más bien son obras teóricas, filosóficas, históricas, científicas. Los gustos sin embargo confirman al autor. En la portada de uno de los libros señalados, La cultura obrera de la sociedad de masas de Richard Hoggart, se ve a un obrero leyendo ¡El amante de lady Chatterley!, de D.H Laurence. Las selecciones las han hecho los más disímbolos personajes, por ello es que en alguna de esas secuencias aparece Mi lucha de Hitler. Las mujeres mencionadas son pocas y una que brilla es Simone de Beauvoir, con su famoso El segundo sexo y compite en algunas listas con su esposo Jean Paul. Siempre están, desde luego, los famosos Diálogos de Platón, La biblia, Carta magna, con aquella en la que obligaron los súbditos al rey Juan I de Inglaterra a que firmase como Juan sin Tierra para que no se le olvidara cuales eran sus verdaderos bienes. Cosa que parece no funciona en México pese a que los gobernantes firman su tres de tres y dan la lista de lo que tienen…¡al principio! De aquella constitución deriva el Juicio de Amparo mexicano. En la pléyade de recopiladores, van surgiendo los compendios y libros que abrieron los ojos al ser humano, los que conmovieron, los que dejaron pasmada a la gente, como El origen de las especies y los que causaron revoluciones como El manifiesto comunista de Marx y Engels. Ir a las enciclopedias virtuales para hundirse en esa biblioteca extraña que se obtiene con mover los dedos en un teclado, es recordar a Newton, Paine, Freud, Hobbes, Rousseau, Pascal, Smith, Voltaire, et al, sin dejar fuera a ese extraordinario genio que es Stephen Hawking. Hundirse en ese mar de conocimiento es abrir el horizonte a otra vida, cambiar de rumbo y reconstruirse uno mismo. Leamos, pues.

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