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updated 9:31 PM CDT, May 27, 2018
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Grande y pequeño: un enfoque diferente en el mundo de los insectos

Comparación entre el tamaño de los áfidos (verdes), con las hormigas (Foto: Carolynn Barrette). Comparación entre el tamaño de los áfidos (verdes), con las hormigas (Foto: Carolynn Barrette).


En la naturaleza sabemos que existen seres vivos extremadamente pequeños como las bacterias e imponentes como las ballenas. Pese a ser consientes de las grandes diferencias de tamaño entre los organismos, pocas veces consideramos lo que realmente representa esta situación. Existen diferencias entre los organismos con base en su tamaño que van desde las fuerzas a las que están sometidos (gravitacional o molecular), pasando por su morfología, fisiología y su capacidad para manipular elementos de su entorno. 
Aunque todos los organismos habitemos en el mismo planeta, nuestros “mundos” pueden ser muy diferentes. Mientras nosotros como seres humanos vivimos en un mundo dominado por la fuerza gravitacional; individuos más pequeños como los insectos suelen vivir al margen de ésta.
Si nos detenemos a observar como una mosca camina cabeza abajo sobre los techos, lo podremos comprobar. Para una gran parte de los insectos, las fuerzas más importantes son la cohesión y adhesión[1] (surgen de la proximidad entre las superficies, insecto-superficie). Ambos mundos se contraponen conforme un organismo aumenta de tamaño, la fuerza gravitacional se intensifica y  disminuyen las fuerzas moleculares.
Pulga (Foto: Luis Fernández García). Pulga (Foto: Luis Fernández García). El “mundo” que habitamos también es responsable de la forma de cada habitante: los organismos de gran tamaño, como nosotros, tienen endoesqueletos compuestos por cilindros sólidos (huesos); y los residentes del mundo de los insectos poseen exoesqueletos formados por estructuras huecas. Los cilindros huecos resultan más eficientes y económicos en el pequeño mundo de los individuos de seis patas; no obstante, representa una serie de limitaciones para los insectos: en primer lugar, se encuentran atrapados en un rango de tamaño que va desde unos cuantos milímetros hasta los 30 cm aproximadamente. Si sobrepasan el límite, el exoesqueleto corre el riesgo de colapsar ante un adelgazamiento de sus paredes. En segundo lugar, la propia rigidez del exoesqueleto lo hace particularmente susceptible a cualquier rasguño o impacto, además el animal necesita mudarlo continuamente para poder crecer, lo cual constituye un momento de gran vulnerabilidad y un  alto costo energético.
La presencia del exoesqueleto ha permitido a los insectos la formación de tráqueas. Éstas a diferencia del sistema pulmonar al que estamos acostumbrados en nuestro mundo, consiste en una serie de invaginaciones del integumento[2] por donde pasa el oxígeno a todo el cuerpo.
El sistema traqueal es eficiente, como podría constatarlo cualquier persona que haya perseguido a una cucaracha por toda la cocina; son animales muy activos. Por ello, tanto los blatodeos (orden taxonómico en el que se hallan las cucarachas) como los demás insectos, tienen baja necesidad de oxígeno en relación a otros organismos cuyo requerimiento de O2 aumenta al disminuir su tamaño. Esto último les permite explotar recursos inaccesibles a otros animales por sus bajos niveles de oxígeno como materia orgánica en descomposición, excremento, etcétera.
Áfido (Foto: Web).Áfido (Foto: Web).El “mundo de los insectos” se extiende desde las profundidades del suelo hasta el cielo. La constricción de tamaño impuesta por el exoesqueleto ha permitido a los insectos volar desde hace más de 150 millones de años. Si bien, el vuelo les ha concedido explorar y explotar nuevos recursos, inaccesibles de otra forma, también constituye una forma de desplazamiento más eficaz,  energéticamente hablando. Para una gran cantidad de insectos es más “barato” trasladarse de un punto a otro mediante el vuelo que caminando/corriendo. Todas estas presiones han moldeado el cuerpo de los insectos para convertirlos en excelente voladores.
Tal como  dijera Goul: “estamos presos en la percepción de nuestro tamaño…”. Es así como el estudio de los habitantes de otros “mundos” como el de los insectos, nos permite entender la diversidad morfológica, fisiológica y comportamental de estos magníficos organismos.

Bibliografía

  1. Price, P. W. 1984. Insect Ecology. John Wiley & Sons, Nueva York.
  2. Price, P. W., R. E. Denno, M.D. Eubanks e I. Kaplan. 2011. Insect Ecology: Behavior, Populations and Communities. Cambridge University Press, Nueva York.
  3.  Whitman D.W. 2008. The significance of body size in the Orthoptera: a review. Journal of Orthoptera Research. 17:2:117-134

[1]La cohesión es la fuerza de atracción entre partículas juntas dentro de un mismo cuerpo, mientras que la adhesión es la interacción entre las superficies de distintos cuerpos.
[2] Se refiere a que el exoesqueleto tiene repliegues y surcos. 

Image 1 by Caromallo (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons
Image 2 by Luis Fernández García, 2007-03-16 {cc-by-sa-2.5-es}  in http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ctenocephalides-canis.jpg with license Creative Commons 2.5 http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/es/deed.en

Image 3 with license CC0 Public Domain