La antigua capilla.Al norte de la ciudad, enclavado en el cerro del Tepeyac, se encuentra el santuario a la Virgen de Guadalupe (considerada patrona de México), recibiendo cada día la visita de numerosos fieles.
Empezando el recorrido, se puede optar por entrar a la Nueva Basílica, obra del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, construida en forma circular, para que, desde cualquier lugar del templo, pueda ser visto el altar, en donde está colocada la original imagen -del siglo XVI- de la Virgen. Ésta se puede observar de cerca, pasando por un corredor eléctrico dispuesto para dichos fines. Desde ahí, los visitantes tienen la oportunidad de tomar fotos, con la única indicación -que la gran mayoría no cumple- de que sea sin flash.
Cerca de la entrada también hay una tienda de artículos religiosos y otra imagen de la Virgen de aproximadamente dos metros de altura. En esta zona, las personas también se toman fotos "en compañía de la Guadalupana".
Al salir, caminamos por el atrio, en donde hay grabados que representan las estaciones del viacrucis, y llegamos al gran reloj que muestra en la parte superior central, la historia animada de las apariciones y el reconocimiento de la Virgen de Guadalupe. A lo lejos, parece únicamente una presentación de bulto, que sorprende cuando los maniquíes comienzan a moverse, en dos escenarios distintos y giratorios, mientras una grabación de voz narra los acontecimientos.
Bajo este escenario podemos observar un astrolabio o reloj astronómico, y del otro lado, una reproducción pictórica del calendario azteca, además de un reloj de Sol. El arquitecto Ramírez Vázquez deseaba que se conjugaran en esta construcción varias formas de medir el tiempo. Cerca de aquí, en la parte subterránea, se encuentran los sanitarios, que cobran a dos pesos la entrada. Continuamos el recorrido hacia "El Cerrito" mientras observamos que, a la izquierda del atrio, se están realizando excavaciones para construir "la plaza mariana".
Hacemos otra parada en la "Antigua Parroquia de Indios", en donde estuvo resguardada la imagen de la guadalupana que Miguel Hidalgo y Costilla usó como estandarte en la lucha de la independencia, antes de ser trasladada al Museo de Artillería durante el porfiriato (hoy se conserva en el Mueso Nacional de Historia). Pasamos también por la capilla en donde se hacen juramentos como: "ya no voy a tomar", "ya no voy a fumar", o "me voy a sacar diez en los exámenes".
A la derecha hay una desviación hacia el mercado o tianguis exterior, en donde también se venden artículos religiosos. Ahí había una promoción de una virgen de bulto a cien pesos, y un señor que sacaba la suerte de los paseantes con la ayuda de dos pajaritos que tenía en una jaula.
Regresamos al santuario y pasamos por la Iglesia del Pocito, en donde se hacían bautizos a escondidas en la época de los cristeros. La famosa pocita que le da nombre, ha tenido que ser enrejada, debido a que las personas sacaban el barro y el lodo que contenía en sus paredes interiores, al considerarlo milagroso. Seguimos caminando, y en la parte de enfrente se observa un edificio con más sanitarios y locales de comida, pero nos desviamos a la izquierda, para comenzar a subir el cerro.
En el camino, apreciamos la cascada artificial y una réplica en bulto de la aparición de la Virgen de Guadalupe, con varios fieles que, arrodillados, llevan flores y ofrendas. En los descansos de las escaleras se encuentran maquetas y escenarios con burritos o caballos de madera pintados, y la imagen religiosa adornada con flores. Ahí el visitante puede tomarse una foto, cuyo costo fluctúa entre los 35 y 70 pesos.
Cerca de la cima, encontramos una fuente, que mi acompañante llama "de los platitos", ya que se encuentran unos platones en ella a los que les echas monedas: "si les atinas, ¡se cumple tu deseo!". Lo intentamos varias veces con monedas de a peso y cincuenta centavos, hasta lograrlo.
Y al fin llegamos a la capilla superior del cerro, custodiada por las estatuas de cuatro arcángeles a su alrededor: Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel. En las periferias también hay tiendas de artículos religiosos (donde compramos rosarios con olor a rosa), locales que venden comida, y sanitarios.
El interior del templo narra pictóricamente en sus paredes desde el bautizo de Juan Diego al reconocimiento de la Virgen por el primer obispo de México, Juan de Zumárraga. Mientras tanto, en el altar, observamos una réplica de la imagen de la Guadalupana, con un cuadro de Juan Diego a la derecha.
A la izquierda, hay dos nichos: uno con el sol como fondo y el señor de la misericordia, y el otro, con la luna al fondo y un santo de color negro. En este último, de acuerdo a personas que conocen esta capilla desde los años cincuenta, se encontraba una Virgen María de manto blanco, pues era la deidad femenina que correspondía a la Luna, así como Cristo correspondía al sol.
Saliendo de la capilla, a la izquierda, se encuentra un lugar especial para poner veladoras -que muchos fieles llevan a manera de "manda"-, y el antiguo Panteón del Tepeyac, en donde se encuentra enterrado el escritor Xavier Villaurrutia. Bajamos de este lado el cerro, encontrando más "puestos" en donde tomarse fotos, y llegamos de nuevo al atrio, donde observamos la estatua del Papa Juan Pablo II, y el papamóvil que usó cuando estuvo en México.
Es momento ahora de entrar a a la Antigua Basílica, que posee estructuras metálicas que la sostienen de su hundimiento, y pinturas de arte sacro en sus paredes, las cuales representan, de nuevo, desde el bautismo de Juan Diego hasta el reconocimiento de la Virgen.
A la entrada, se encuentran señoras vestidas de blanco que regalan un sobre "de peticiones". La mecánica es escribir la petición y depositar el sobre con dinero en las urnas correspondientes (en algunos se incluye también el número de una cuenta bancaria). Observamos que varios de ellos han sido abandonados detrás de los respaldos de las bancas.
Salimos de la basílica y nos dirigimos al mercado cercano, bajo el atrio, de donde ya se percibe el aroma de las tradicionales gorditas de maíz, que por mucho tiempo, han caracterizado a "La Villa". Hacia atrás, observamos como avanzan las procesiones, con cantos y flores; además de una que otra persona, que, de rodillas, cumple sus mandas a la virgen morena.
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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