En este momento...
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Parece que en el Zócalo de la Cd. de México se está celebrando algo. La plaza pública está llena, comerciantes, bailarines aztecas y transeúntes que aprovechan el día de descanso para pasear por el centro de la ciudad. Hay un escenario donde toca un grupo, la gente baila y canta al ritmo de las trompetas de una cumbia. Se acaba de celebrar el Maratón Internacional de la Ciudad de México y los últimos participantes están llegando. Y mirando de lado, a todo este espectáculo, se encuentra inmóvil y silencioso, el Palacio Nacional.
En el lugar donde hoy está EL Palacio Nacional, antes estuvo el Palacio de Moctezuma, destruído y quemado en 1521 por Hernán Cortés. Fue reconstruido en 1693 y terminado en 1890. El cuarto piso del palacio fue construído en 1927, bajo el gobierno del Presidente Calles.
Este Palacio fue la sede de todo los Virreyes bajo el mando de España, hasta 1810. En este mismo lugar tuvo sus oficinas, el primer presidente de México, Don Guadalupe Victoria; hasta la fecha este recinto ha sido sede de las oficinas de la presidencia. Actualmente las oficinas de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, Secretaria de la Reforma Agraria, SEDESOL y la Secretaria de la Defensa Nacional residen ahí.
Muy arriba de la puerta central, en su fachada exterior se conserva encima del Balcón Central la famosa campana de la Independencia de México.
El palacio se compone de 4 cuadras en cuadro de 14 patios y un jardín botánico. Actualmente se encuentra abierto al público el segundo piso, que contiene los murales que Diego Rivera pintara, por 25 años, desde 1929 por órdenes del presidente Calles. Entre los principales murales está el de la escalera central, que lleva por título “La Guerra de Independencia de México” a su derecha está “La leyenda de Quetzalcoaltl” y a mano izquierda, “La lucha de clases”. Éste último ocasionaría revuelo en la época, entre los jefes políticos, debido a las ideas comunistas que promulgaba.
También se puede visitar el Recinto Parlamentario, sede de la primera legislatura del país, y el famoso Recinto a Bénito Juárez, que contiene objetos personales del entonces presidente de México, que habitará el palacio hasta el año de su muerte [1872].
LAS PAREDES SON MUDAS PERO SI OYEN …
Existen dentro Palacio Nacional múltiples rumores, leyendas populares, que son narradas entre los mismos trabajadores para asustar a sus compañeros que tendrán guardia por las noches.
Pero hay otras historias que se esconden detrás de los muros silenciosos del palacio. Son historias de vida, situaciones cotidianas y reales, que nadie escucha, porque nadie se atreve a pregonarlas. Son historias que permanecerán ocultas y calladas, pues los muros jamás delatarán a los protagonistas de semejantes relatos.
Se trata de las condiciones de trabajo, bajo las que laboran los guardias de seguridad del Palacio Nacional. Contratados por Guillermo González I. Ávila, Director General de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Secretaría de Hacienda, para la vigilancia y orden del lugar.
Si miramos más allá de los imponentes murales de Rivera, nos podremos percatar de la presencia de unos hombres uniformados de color sepia. Están por todas partes, mirando que todo marche igual que siempre.
Estos hombres, en su mayoría jóvenes llegaron por la convocatoria que salió un domingo en los periódicos, donde se requería de hombres jóvenes para ser capacitados para obtener el cargo de Aduaneros en distintos puntos del país.
El sueldo era atractivo, rebasaba los cuatro mil pesos mensuales, prestaciones, vales de despensa, FONAC [Fondo Nacional de Ahorro], pero sobretodo les prometieron el derecho a la salud [ISSSTE].
Un guardia del lugar, se queja de su situación:
“En lo personal lo único que yo pido es, El ISSSTE, salud. Un caso en particular, yo perdí a mi mamá por lo mismo, por falta del mismo, por falta de dinero, ya que la tuve que llevar a un particular y en el particular desgraciadamente no contaban con los aparatos adecuados para detectar su problema. Es lo único que yo pido, y desgraciadamente falleció, por no darle la atención adecuada”.
Actualmente, han pasado casi dos años desde la ocupación de dichos puestos y la promesa de sus derechos como trabajadores, y ni siquiera gozan de un horario fijo. Hay veces que trabajan hasta 24 horas seguidas, por 24 de descanso, si trabajan días extras, no es remunerado. Los contratos consisten en 6 meses de trabajo. Los guardias firman dichos contrato con la promesa de que después de esos 6 meses de labor, tendrán lo prometido.
La firma de contratos se vuelve un ciclo repetitivo, donde jamás se cumple lo estipulado. Pues 5 días antes de terminar dicho contrato los hacen trabajar, sin sueldo. Entonces vuelven a firmar un nuevo contrato por otros seis meses.
El problema radica en su falta de conocimiento de las leyes. No conocen lo establecido por la Constitución en su artículo 123, relacionado con el trabajo y los derechos de los trabajadores. Tampoco conocen la existencia de la Ley Federal del Trabajo. Esto, entre otras cosas, les impide el ejercicio y le exigencia de sus derechos. No buscan asociarse y convocar a un líder para su representación, pues temen ser despedidos. Esta es la razón principal que frena a uno de los guardias a hablar:
-Mucha gente no hacemos muchas cosas por miedo a que nos corran, porque si empezamos de grilleros a pelear nuestros derechos, lo que hacen, es, sabes que, aquí está tu contrato muchas gracias, es todo lo que hacen. Por miedo a perder el trabajo”.
El gobierno no respeta lo estipulado en la Carta Magna, en su artículo 123: jornadas diurnas de 8 horas y nocturnas de 7, vacaciones, prestaciones, derecho a la salud, 6 días de trabajo por 1 de descanso y la remuneración por horas extras, etc. Hoy en día existen plazas que no cubren lo establecido por las leyes, el factor es que la gente necesita el dinero para mantener a sus familias y con la falta de empleos, las personas no se pueden dar el lujo de rechazarlos para buscar otros mejores pagados.
El reloj marca las cinco de la tarde, el Palacio, está apunto de cerrar, la hora de visita ha terminado. Sus puertas se cierran una vez más, encerrando recuerdos y leyendas. Sueños capturados, ilusiones muertas, y la vida de individuos que miran a través de las puertas, cómo se les escapa la vida de lado.
iosorio_1983@yahoo.com
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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