Una de las principales características de los trastornos alimenticios –como la bulimia y la anorexia- es no tener un horario específico para comer, el uso de laxantes y diuréticos, así como la selección de alimentos con un menor contenido de calorías. El apoyo de la familia es indispensable en la cura de este tipo de trastornos, en la etapa del tratamiento psicológico hay una terapia tanto para la madre como para el padre y una sesión más con los tres juntos [padre, madre e hija] que sirve para poder rescatar las verdaderas razones por las cuales la joven sufre de esto.
Viviana tiene 19 años y hace poco aceptó sufrir de bulimia. Ella estudia la carrera de psicología en la Universidad del Valle de México por medio de una beca que ganó gracias a su buen promedio. Le gusta hacer ejercicio, de preferencia correr y es la más chica de tres hermanos. Mide 1.70, pesa 60 Kg., que sería el peso ideal para una joven de su edad y su estatura; a primera vista uno puede percibir que es una joven sana: delgada, bonita e inteligente; pero parece ser que a ella no le es suficiente.
A simple vista todo parece muy normal, sin embargo ella sabe que no es así desde el momento en que las 24 horas del día piensa en su peso, en su imagen, come poco y si come bien lo devuelve todo al instante. No ha perdido mucho peso desde que comenzó a hacerlo, pero dice que al menos se mantiene estable en su peso.
Recostada en su cama, abraza uno de sus osos preferidos y cuenta no tener mucha vida social, no tiene novio y en este momento de su vida no le interesa una relación sentimental. Atribuye esta actitud a que desde muy pequeña le restringieron algunas “diversiones” y con un tono de resignación dice que ya se acostumbró a ello. Su actitud durante la entrevista es de perfecta confianza y responde a las preguntas como si se tratase de un juego de “verdad o reto”, en el que obviamente prefiere la verdad…
¿Hace cuánto sufres de bulimia?
Tres años aproximadamente, la verdad no me acuerdo con exactitud.
¿Qué más sabes acerca de tu enfermedad?
Que si lo sigo haciendo se puede desgarrar mi esófago y mi estómago, mi corazón también puede resultar afectado, que se presenta en más mujeres que hombres, es algo psicológico, que existe un comportamiento específico para personas que lo padecemos: como seleccionar nuestros alimentos, masticar muy despacio, etc…y creo que es todo.
¿Cómo es la relación con tu familia?
Es buena, o al menos eso aparenta ser. Creo que todos en mi familia sabemos que hay algo mal, pero tratamos de no ahondar en el tema. Con las únicas que se podría decir que tengo una relación 100% sana y verdaderamente familiar es con mi tía y mi abuela, las dos del lado de mi mamá.
Algunos de los síntomas de esta enfermedad son: úlceras en el estómago, deshidratación, aumento de caries dentales, etc; ¿tienes alguna de éstas, o podrías aumentar algún otro síntoma?
Sufro de caries, también tengo una gran úlcera en el estómago, me canso muy rápido y últimamente he tenido muchos problemas de retención de información, o sea, de memoria y tengo diarrea constante.
Viviana se muestra sorprendida cuando se le mencionan los dos tipos de bulimia que existen, la purgativa que es cuando usas laxantes y provocas el vómito; y la no purgativa que es cuando sólo se recurre a ayunos y ejercicio excesivo; ¿qué tipo de bulimia es la tuya?
No sabía que existían dos tipos hasta ahora que me lo dices y analizándolo sí he sufrido de las dos, pero por temporadas; a veces tengo la purgativa, pero es muy fastidioso vomitar cada que comes, entonces recurres a no comer nada.
Tu mamá es un poco gordita, ¿te da miedo que cuando seas mayor tengas su complexión?
La verdad sí, un poco. Toda la vida te meten en la cabeza que tienes que llegar a ser una gran profesionista, ya sea doctora, periodista, ingeniero, lo que sea; y todo mundo tiene una imagen muy perfecta, triunfadora para la gente es: inteligente, delgada y rica; imagen que no tiene mi mamá: ella tiene la típica imagen de ama de casa abnegada, regordeta y modesta y la verdad es algo que no quiero ser y sé que hasta cierto punto el físico tiene mucho que ver.
Tienes muy buenas calificaciones y eres muy inteligente ¿porqué optar por la bulimia?
No creo que sea algo que se escoja, porque bien hubiera podido elegir por la anorexia. Nunca me levanté y dije: “a partir de hoy voy a ser bulímica”; es algo que sucede gradualmente sin darte cuenta. Podría describírtelo como un” juego” al principio, un juego bastante peligroso: al inicio es esporádico, pero con el paso del tiempo se vuelve algo de lo cual no te das cuenta qué tan frecuente lo haces y cuando menos te das cuenta, ya eres bulímica por el simple hecho de satisfacer al espejo.
¿Cómo fue que decidiste someterte a un tratamiento?
Estoy en psicología, comencé a leer un poco más acerca de la enfermedad y me di cuenta de que había algo mal por el hecho de estar conciente de lo que hago y no parar de hacerlo a sabiendas de que me estoy haciendo daño. No he vivido una adolescencia normal y quiero poder llevar una vida común: es anormal no ir a fiestas por pena de que la gente vea que estas muy gorda, quiero hacer un lado esa inseguridad que hay en mí y que cada día se ha hecho más fuerte por la bulimia: si no vomito, no me siento bien, eso es lo que quiero cambiar.
En el tratamiento se mencionan pláticas familiares, individuales e incluso internamiento por 42 días; ¿es el caso de tu tratamiento o existe otra alternativa?
Primero tendré pláticas con una especialista durante un mes: es para sacar todo lo que siento, mis traumas y frustraciones, después podría ser que me hospitalicen, todo depende de mi evolución. Todo depende de la paciente y qué tan dispuesta esté a mejorar.
¿Hoy en día sigues recurriendo a los periodos de vómito?
Sí, para qué mentir. Es difícil no hacerlo después de llevar una rutina de vida en la que los incluías y es muy difícil separarte de ello cuando psicológicamente tu reflejo y visión de ti depende de ellos. Es por eso que ingresé al tratamiento.
Viviana decide tomar el tratamiento para reestablecerse porque se da cuenta que se está haciendo daño, y peor aún, lo sabe desde hace tres años: con tristeza comenta que lo hace porque no quiere ocasionar más problemas en su casa; sabe que está mal y que le llevará tiempo poder regresar a una vida “normal” como la que ella quiere. Viviana sabe que le espera un largo y difícil camino, afirma estar asustada porque según sus palabras “todo mundo le tiene miedo a lo desconocido” y para ella el tratamiento es desconocido, no del todo, ya que asegura que cuando la internen, tendrá un “guardián” las 24 horas del día que la acompañará a todos lados: “ no sé si podré acostumbrarme al hecho de que estará conmigo hasta en el baño”.
Mientras se arregla el cabello comenta que quiere de regreso su vida y su autoestima: “llega un momento en el que te cansas de vigilar tu peso, de esa imagen en el espejo e incluso de vomitar la comida…necesito ayuda y el primer paso, que es el más difícil ya lo di y es haber aceptado mi enfermedad, ahora sólo espero poder completar el tratamiento, cumplir con todas las dietas, tratamientos, terapias y sólo espero que mi organismo no me traicione porque muchas veces la percepción que se tiene de uno misma es la que hace que cambies de opinión acerca de lo que estas haciendo: a muchas les pasa porque no quieren darse cuenta de que lo que hacen está mal, las llevan al tratamiento en contra de su voluntad o no han aceptado su enfermedad”.
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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