En este momento...
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Andrés Manuel López Obrador amenaza, acusa, usa calificativos y patalea. Pierde fuerza dentro del PRD, partido que lo llevó a la candidatura a la Presidencia de la República en 2006, y aún cuando perdió la elección ganó el mote de "Señor Presidente" al declararse a sí mismo como Presidente Legítimo de México.
El tabasqueño, priísta de extracción y activista político de izquierda, por conveniencia propia. Inció su carrera política en 1976, trabajando para la campaña de Carlos Pellicer al Senado de la República. Fue empleado federal y presidente del PRI en Tabasco. Se unió a la izquierda en 1988 a invitación de Cuauhtémoc Cárdenas, cuando sus aspiraciones a ser el gobernador priísta de su estado natal se vieron truncas.
López Obrador está obligado actuar con inteligencia, no con el estómago. Se siente seguro de su fuerza y poder al interior del PRD. Parece no entender que hay quien puede adelantarle el camino: Marcelo Ebrard, otro priísta que fue uno de los consentidos de Carlos Hank González en el Departamento del Distrito Federal.
Nacido el 13 de noviembre de 1952 en Macuspana, Tabasco, Andrés Manuel quiere ser Presidente de la República y ha trabajado duro y de tiempo completo para lograrlo en el 2012. A partir de 2006 ha estado en precampaña permanente para ganar opiniones y voluntades. Pero su proyecto ahora peligra y su principal enemigo es precisamente él mismo.
Su seguridad pareció decaer cuando entró al juego político el Jefe de Gobierno del Distrito Federal que por momentos se va posicionando en mejores lugares. Hay que tener el sartén por el mango. ¿cuál de los dos lo tiene?
Parece que la gota que derramó el vaso, fue el respaldo de los perredistas del Estado de México a buscar una alianza con el PAN para enfrentar a la maquinaria político-electoral mexiquense. El tabasqueño acusa de traidores a aquellos que quieren acabar con la hegemonía priísta y derrotar a Peña Nieto en los comicios del próximo año, aunque deban conjuntarse con sus enemigos tradicionales.
En estos momentos, López Obrador se juega la candidatura del PRD. Quizá piensa que le es suficiente el apoyo del PT o de convergencia o de cualquier otro partido que quiera postularlo sin importar si pierde o gana, porque para los partidos pequeños, el asunto no es de poder sino de números, de dinero público que se traduce del presupuesto que obtendrán por los porcentajes de votación. De eso viven y seguirán viviendo.
En el futuro cercano, el político tabasqueño no podrá contar con el apoyo de Ebrard que lleva su propia precampaña. En marzo del 2011 se avizorará quien será el candidato de la izquierda perredista. Si no actúa con inteligencia podría perder, más que ganar. Pero lo más importante, podría fracturar al PRD desde sus bases. ¿Los del Sol Azteca, estarán dispuestos a ello?
Jesús Ortega, el dirigente nacional del PRD, se ha negado por el momento ha hacer futurismo político. En ese partido no existe la figura jurídica para que cualquiera de sus miembros "pida licencia". Más bien el asunto apunta a una posible expulsión, sobre todo si López Obrador va contra el que fuera su partido en las elecciones mexiquenses.
Para el PRD más vale tener dos velas prendidas, aunque a una de ellas se le esté acabando el pabilo...
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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