La situación que vive actualmente el periodismo en algunas zonas del paÃs es muy grave, ya que los altos Ãndices de violencia que se viven en estados como Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, y todos aquellos en los que la lucha contra los narcotraficantes es sumamente sangrienta, provoca que los reporteros que investigan sobre seguridad pública y delincuencia organizada sean amenazados, y esto en ocasiones puede llegar a costarles hasta la vida.
Según cifras que dio a conocer la Comisión Nacional de Derechos Humanos, desde 1999 se han abierto casi 600 casos de queja por violaciones de cualquier tipo a periodistas y, en la última década, 62 de ellos han sido asesinados. La CNDH agrega que entre el año 2000 y 2005 sólo habÃa cuatro periodistas muertos por año, y a partir de 2006 incrementaron hasta llegar a 10. En lo que va del 2010 se han registrado cuatro.
Con cifras se puede interpretar que el aumento de muertes de periodistas se dio a partir del inicio de la lucha del gobierno de Calderón contra el narcotráfico. Reporteros sin fronteras asegura, en su reporte "Los 40 depredadores de la libertad de prensa", que los cárteles de droga en toda América Latina son la principal amenaza a la seguridad personal de los periodistas, lo que comprobarÃa que los muertos han aumentado por este factor.
Esto no quiere decir que sólo en la actualidad los periodistas mueren en manos de la delincuencia organizada, pues anteriormente también eran liquidados por exponer públicamente temas sobre inseguridad. Lo que sà es seguro es que, mientras más poder adquieren los cárteles, mayor riesgo corren los reporteros.
¿Cuál será el futuro del periodismo si continúan las muertes de los reporteros que se dedican a investigar asuntos de seguridad pública? Tal parece que la delincuencia quiere lograr que el periodismo de investigación desaparezca en las zonas conflictivas del paÃs, las cuales, son aún peores en las fronteras.
El periodista Marco Lara Klahr señala en el libro "Violencia y medios 3" que los periodistas mexicanos están siendo silenciados con violencia inédita, sobre todo en la zona norte del territorio nacional, o la también llamada "zona cero". Además agrega que la mayorÃa de los muertos han sucumbido a causa de tiros, envenenamiento, puñaladas e incluso han sido quemados.
Por si esto fuera poco, Reporteros sin Fronteras ha señalado que otro de los enemigos de los periodistas es la "pesadez burocrática", que impide que los casos sean atendidos con eficiencia y rapidez, lo que dará como resultado que la falta de efectivos, de coordinación entre instituciones y sistemas de investigación inadecuados hagan del periodismo una actividad de alto riesgo.
Es importante que se tomen las medidas necesarias para que la sociedad pueda tener a su alcance la información de lo que acontece a su alrededor, y para que esto sea posible, se debe cuidar la integridad de quienes se atreven a realizar periodismo de investigación, para asà presentar al público la realidad que se vive en el paÃs.
El trabajo de investigación y el dar a conocer a la sociedad los problemas que enfrenta nuestro paÃs provoca que la relación entre periodistas y delincuentes no sea cordial, como lo declaró a Juan Cuevas, director de un diario de Guerrero, a la agencia AFP: "Me dicen: 'Tú sólo tienes que informar; ni investigas, ni opinas, ni editorializas'". Agregó que está acostumbrado a recibir este tipo de llamadas, por lo que prácticamente son los propios delincuentes los que deciden qué información se puede presentar en el diario.
Es difÃcil saber si Juan Cuevas hace caso a las amenazas que recibe, ya que para quienes son verdaderos apasionados del periodismo es difÃcil decidir entre presentar información que podrÃa ponerlo en la mira de la delincuencia, o callarla y asà salvaguardar su integridad. Muchos optan por realizar su trabajo, demostrando asà que la delincuencia no podrá atemorizar a muchos periodistas que están dispuestos a darlo todo con tal de tener y dar a conocer la información.
Es por ello que los periodistas deben tomar ciertas medidas, como la denuncia oportuna, para que los casos de amenazas o violencia contra ellos sea conocida por las autoridades y se castigue a los responsables. También es muy importante en esta lucha el papel de la sociedad civil, mientras ellos no aprecien el valor e importancia que tiene el oficio de periodista, los comunicadores seguirán muriendo y su trabajo no será apreciado.
Si la violencia y las amenazas siguen en aumento, no sólo los periodistas no serán libres de presentar al mundo sus investigaciones, sino que la sociedad en general desconocerá lo que acontece a su alrededor. La desinformación simplemente dará más poder a la delincuencia, quienes, si son capaces de callar las voces de los comunicadores, podrán callar las de toda una nación.
Representantes del Comité para la protección de periodistas y de Reporteros sin fronteras han afirmado que muchos comunicadores han optado por la autocensura, ya que el realizar periodismo de investigación se hace "so pena de muerte". Agregaron además que la sociedad se está quedando sin el derecho de denuncia, pues el hacerlo es ponerse una cruz en la frente.
Ante el inminente aumento de las agresiones en su contra, los periodistas consideran han criticado las condiciones en las que tienen que realizar su trabajo, el cual consideran que es "vulnerable, inseguro y desprotegido".
Nadie puede saber hasta cuando se terminará la lucha contra el crimen organizado, sin embargo, es seguro que mientras los grupos delictivos tengan más poder que las propias autoridades, seguirán imponiendo su ley y haciendo que los periodistas tengan que dejar información en el tintero o sangre en las calles.
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción TurÃstica.
Campus FES. Acatlán, UNAM.
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