Con una espontanea sonrisa me extiende su mano, firme y segura, borrando la imagen de quien un momento antes me pareció demasiado formal y frío, José Gil Olmos, periodista desde hace más de veinte años, me saluda con un gesto demasiado amable, casi condescendiente; al escucharlo hablar, descubro que su voz es tan agradable como su sonrisa.
Un librero de no más de 3 por 3 metros atiborrado de libros de historia parece enorme dentro de la pequeña oficina a la que me invita a pasar; una mesa perfectamente simétrica y un par de sillas de madera forman parte de ese acogedor lugar; ahí, el tiempo parece no transcurrir, y es que lo mismo se aprecia sobre un viejo escritorio el último número de Proceso, que la portada de alguna primera edición; así, en medio del suave aroma a papel impreso comenzamos a conversar.
No puedo evitar no plantearle una duda que me asalta desde que leí sus libros, le digo, ¿usted cree en la brujería? Como cuestión sobrenatural no, me responde sin vacilar, al principio me parece difícil creer cómo alguien que se documenta para después publicar sobre temas de brujería, hechicería, chamanes, vudú, astrología... no crea en su propio trabajo; sin embargo, y después de una basta explicación que el autor de Los brujos del poder me da, y de la cual procuro no perder detalle, parece quedarme más clara su rotunda respuesta.
"... Los denominados brujos eran hombres y mujeres que en su momento experimentaban con la naturaleza", me explica mientras se acomoda los lentes que lo hacen parecer más intelectual, me dice que la brujería tiene una explicación histórica, lo cual, desde esta perspectiva si cree en ella, la preocupación que muestra por dejarme en claro lo que me cuenta es tal, que no duda en ejemplificar sus palabras.
¿Tú sabes por qué las brujas vuelan?, me cuestiona advirtiendo la extrañeza de mi rostro por su inesperada pregunta, no me da tiempo para contestar, de inmediato comprendo porqué, "¡esto está documentado en libros de historia y antropología!", se apresura a confirmar antes de continuar su explicación, luego, señala que un grupo de mujeres que experimentaba con plantas encontraron algunas que eran afrodisiacas, y que con ellas preparaban un ungüento que luego se aplicaban en la vagina con un palo de escoba...
Cuando la santa inquisición, que las perseguía acusándolas de ser brujas las encontraba en pleno éxtasis como si estuvieran volando sobre un palo de escoba, les decían que estaban haciendo el amor con el diablo, pero lo que en realidad pasaba era que estaban en éxtasis sexual... "Siempre hay una explicación histórica de las cosas" sentenció el periodista admirado ante mi sorpresa al final de su relato.
La brujería, hechicería, esoterismo... son cuestiones que forman parte de nuestro desarrollo como seres humanos, de la necesidad de creer en algo, de afianzarnos en alguien ó algo, pero sobre todo, de tener seguridad, me confiesa José Gil al tiempo en que su mirada se va tornando dispersa, tal vez en un esfuerzo por ocultar la tristeza que le causa hablar de la decadencia por la que asegura, atraviesa México y el mundo.
Las crisis políticas, económicas, sociales, de pareja, familiares, de salud, dice, son los factores que nos han hecho adoptar este tipo de creencias, y los políticos, que se supone están intelectualmente mejor preparados, pues ellos son guías en la historia de sus naciones, no son la excepción, ya que a la hora de gobernar o en el afán por adquirir mayor poder, asegura, se ven en la "necesidad" de afianzarse de algo.
Para explicar dichas prácticas es preciso aclarar que no son eventos de actualidad, reitera, sino hechos históricos de uno, dos, muchos siglos atrás; ¿el país?, México y prácticamente más de una nación de cada continente las ha venido practicando. Ahora soy yo la que intenta ocultar una evidente indignación ante la conclusión que me presenta: "...no son personajes que tengan una diferencia con nosotros, tienen exactamente las mismas debilidades, y quizá con más ignorancia en algunos casos, al creer que se pueden tomar decisiones con base en creencias sobrenaturales".
François Mitterrand, es el nombre de uno de los ex mandatarios franceses más reconocidos en la historia de Francia al que hace alusión como el caso que más le ha sorprendido a nivel internacional, simplemente le parece absurdo imaginarlo, me comenta, consultando a una astrologa para decidir si debe o no participar en la guerra con el Golfo, así termina de contextualizar la idea del hecho histórico que detalla sin prisa; así comienza Los brujos del poder.
La idea surge, recuerda, casi por casualidad, la sonrisa que lo acompañó durante casi toda la entrevista vuelve en su rostro a aparecer, desabrocha los botones de su chaqueta beige de gabardina y acomoda sus brazos sobre la mesa, definitivamente está más a gusto, -es la pregunta la que ha hecho traer a sus pensamientos recuerdos gratos- pienso mientras escucho con atención que fue durante un concurso organizado por Randon House, en el que los reporteros debían presentar un proyecto para hacer un libro, el que lo llevó a esta nueva faceta de escritor.
Su proyecto era sobre la maestra Elba Ester Gordillo, el cómo había podido mantenerse en el poder, recalca, parte de la investigación era sobre el esoterismo del viaje a África que la maestra realizó algunos años atrás y que el periodista detalla en la primera parte de Los brujos del poder; sin embargo, su proyecto se vio truncado cuando la editorial le dice que ya trabajaban un tema sobre Elba Ester y que no era posible sacar dos libros con el mismo personaje.
"...para el reportero, lo más importante es la memoria, eso es fundamental", exclama, en tantos años de trabajo, continua, comencé a recordar que siempre había un caso así, a continuación lo que vino fue el replanteamiento del tema; pero aun tenía dos retos: primero, cómo no meterse en la vida privada, lo cual era muy difícil, y segundo, cómo trascender la parte morbosa.
En el primer caso, me argumenta en un tono de voz en el que más que emoción percibo satisfacción, la libró cuando se dio cuenta de que tenía el elemento que pacientemente me había estado ejemplificando durante gran parte de nuestra charla, que era el hecho histórico, además, el delimitar el tema a los sucesos en los que las creencias esotéricas de los personajes incidían sólo en decisiones públicas, también fue fundamental.
En cuanto a la parte morbosa, José Gil se da cuenta de que no va a poder quitársela, pero al agregar el elemento histórico, diciéndole a la gente que desde hace cien años, desde Francisco I Madero hasta Vicente Fox se vienen repitiendo estas prácticas, y que además México no es el único país en el que se suscitan estas historias, hace que el morbo parezca menos importante.
Cuando pensaba que su entusiasmo no podría ser mayor, descubrí en sus manos el claro lenguaje de quien ama lo que hace, el reportero de Proceso, José Gil Olmos se siente orgulloso de poder escribir, la responsabilidad es mucha, reitera sin dejar de mover sus manos, como si las palabras no le alcanzaran para explicar; en cuanto a sus libros, tiene la certeza de haber cumplido su objetivo.
"Logré que la gente leyera", me confiesa, la simplicidad con la que pronuncia estas cinco palabras le bastan para regalarme una mirada de complicidad por su logro, a lo que yo le correspondo con una sonrisa; ha visto a gente leyendo sus libros en el metro y metrobus, me cuenta, pero su mayor satisfacción, recuerda, fue la vez en que llegó a su casa y su sobrino de 11 años al verlo le dijo, "¡ya leí tu libro!"... no fue un político, no fue Elba Ester Gordillo o Martha Sahagún... "¡eso si vale la pena!" puntualizó.
El Best Seller en el que se ha convertido Los brujos del poder I y II, sólo han reafirmado el papel que le toca asumir como periodista o, en palabras del propio José Gil, "historiador del presente", que es el mantener informada a la sociedad para que esta pueda tomar decisiones con bases sólidas, me asegura
Sin dudar un segundo comparte conmigo la sorpresa que le causó enterarse del éxito de su trabajo, la única certeza que tenía, me confiesa, era que le detendrían su libro por razones obvias, mencionar a personajes con una fuerte influencia en el ámbito político; una demanda era lo menos que esperaba, recalca, "yo creo que no quisieron hacer más escándalo...", remarcó.
La siguiente respuesta a la pregunta que le planteo con el entusiasmo surgido de nuestra platica, que me parece ha sido efímera, se convierte en lo que esperaba, ¿Habrá una tercera parte de Los brujos del poder? Sí, pero este tercer reportaje es sobre la Santa Muerte tomada como un personaje histórico, me confirma, en él, ya no se ven involucrados solamente a políticos, si no también personajes del medio artístico como María Felix o Toñita de la Academia.
Resulta que después de ser perseguida por tantos siglos, esta imagen es reconocida como Santa y se convierte en un emblema en todos los niveles de la sociedad, argumenta José Gil, y entonces la gente comienza a pedir salud, educación, empleo, bienestar, seguridad..., todo lo que el Estado mexicano debería proporcionar y como consecuencia a esas carencias, se forma un vacío que pretenden llenar pidiéndoselo a esta deidad, al final lo que el autor trata es la necesidad que hay en la sociedad de creer en algo, finaliza.
Aún no hay fecha exacta para la publicación de este reportaje, aclara, pues el tiempo con el que cuenta lo comparte con su próximo libro y su trabajo en Proceso y aunque la revista le da todo el apoyo para seguir escribiendo, está consiente que no puede descuidar su labor como reportero encargado de cubrir la fuente política, concluye.
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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