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Once años al servicio de la verdad

Martes, 22 de mayo de 2012 | Año XI | Número: 4193
Directora General: Rocío Castellanos Rodríguez

Coyoacán en venta

El Bazar de Coyoacán.El Bazar de Coyoacán.

En medio del bullicio que caracteriza a los bazares, Tiburcio Luna o “El norteño” como es conocido entre los artesanos desde su llegada al tianguis de Coyoacán hace 21 años, cuenta sobre la decisión que tomó el gobierno del Distrito Federal de reubicarlos en un predio y retirarlos de la vía pública para recuperar los jardines del centro histórico de la delegación Coyoacán, lugar donde lleva vendiendo artesanías desde 1988; una de las zonas culturales más importantes del país.

 

La planeación de un nuevo proyecto en la zona del centro, en donde compañías transnacionales ocuparán la plaza principal “es la verdadera razón por la que más de 500 artesanos fueron reubicados” dice Tiburcio mientras sostiene su diario La Jornada entre las manos.

 

Empresas como Starbucks, Mc Donalds, Burguer King, Seven Eleven, etc. obtendrán grandes beneficios de la zona, serán los nuevos ocupantes, incluso patrocinarán bancas, botes de basura y demás cosas, que le corresponde al gobierno. Además de que con la llegada de estos monopolios se perderá la verdadera esencia de la plaza de Coyoacán, promotor de la cultura mexicana.

 

“La verdad es que el gobierno perredista es solo un ejecutor de un proyecto de derecha, tomando en cuenta que el PRD dice llevar a cabo programas en beneficio del pueblo, o de estar alejado de intereses empresariales, lo cual dista mucho de la realidad, ya que Marcelo Ebrard (jefe de gobierno del DF) es un ejecutor de lo que le ordenan los empresarios, él depende de los millonarios. Prueba de eso, es lo que está pasando aquí”.

 

La decisión de retirarlos de la plaza no es reciente, ya en el 2000 María Rojo jefa delegacional en ese tiempo; carecía de visión política y desconocía los conflictos sociales, lo había intentado. Estando en la vía píublica siempre surgen dificultades con la autoridad, el desalojo siempre estuvo latente.

 

María Rojo, actriz que después hizo política; que era manipulada por otros políticos, compró un predio en la calle Centenario 16, intentó convencerlos de irse para allá, sin argumentos según “El norteño”, sólo decía que era en beneficio de todos y que más adelante le íban a agradecer lo que había hecho por ellos.

 

“Tuvo reuniones con nosotros, pero la verdad es que la señora Rojo no se ubicaba bien en el fenómeno social, mucho menos en nuestros puntos de vista, siempre pensó que…pues lo que siempre piensan del ciudadano ¿no? que es inferior, que no es capaz de entender”. Ya es una cuestión de cultura, ellos deciden por todos y saben muy bien lo que queremos y necesitamos sin habernos preguntado nada. En ese tiempo era así, actualmente se ha acentuado, agregándose otros fenómenos.

 

Los artesanos lucharon. En medio de marchas y negociaciones, con la certeza de que el cambio no sería favorable, María Rojo dejó el proyecto suelto, se dio cuenta de que no era posible, que se iba a dificultar mucho su carrera política. Se fue y dejó el predio comprado, que según “El norteño” le costó 22 millones de pesos. Ahora el lugar es una casa de cultura.

 

Este fue uno de los intentos de desalojo que puso en peligro el trabajo de cientos de artesanos, y el siguiente es el que vemos actualmente.

 

Fueron removidos a distintos predios, uno de ellos y donde se encuentra Tiburcio, es el Bazar del Artesano Mexicano. La reubicación se les planteó a los artesanos en febrero de 2009, no dando lugar al diálogo o negociación, sólo avisándoles que los jardines de la plaza serían “recuperados”.

 

Tiburcio llegó a México en 1988 proveniente de Sinaloa. Había perdido su trabajo y se le ocurrió vender artesanías aquí en el Distrito Federal. Detrás de un puesto de collares y pulseras hechas a mano, accesorios de plata y carteras de piel cuenta que siempre ha tenido cierto romanticismo por las cosas construidas a mano. “Una vez en mi trabajo anterior me enviaron a Chiapas y vi artesanías por allá muy interesantes, por eso al quedar desempleado, vender en México, fue una opción”.

 

Empezó vendiendo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, pero como ahí ya tenía muchos amigos y daba crédito, una buena parte del crédito no se recuperaba, le era incómodo cobrarles. Por lo que llegó al tianguis de Coyoacán, donde tuvo algunas diferencias con los artesanos que ya estaban ahí vendiendo.

 

“Ya tengo 20 años aquí, el tianguis empezó en 1984. Jóvenes que no encontraban un espacio de trabajo decidieron dedicarse a las artesanías. Fuera de esto, sólo encontraban salarios y jornadas de trabajo denigrantes. Algunos eran estudiantes de carreras universitarias que no se entendían con el sistema que se les imponía”.

 

En ese tiempo conseguir un lugar en la plaza era más sencillo. Tiburcio llegó, se plantó con su mantita en la banqueta y empezó a vender.

 

Las autoridades cobraban tres pesos por ponerse los sábados y los domingos. Había poca gente, comparado con la afluencia actual.

 

En el tianguis casi todos son autoproductores, muchos han aprendido a trabajar distintos materiales: piedras, pieles, telas, plata; varios estilos y han adquirido destrezas. Todo esto a veces mezclado con otras mercancías que no son necesariamente artesanía.

 

Desde 1997 los artesanos ingresaron al Programa de reordenamiento en vía pública que sacó el gobierno del Distrito Federal. El pago era trimestral. La cuota dependía de la zona. Existía zona A, B y C, de acuerdo a la importancia de los productos. Se pagaba una cantidad directo a finanzas, a la tesorería o depositaban en el banco. Tiburcio pagaba 112 pesos trimestrales, pertenecía a la zona A.

 

Siempre existieron los conflictos con autoridades por ocupar la vía pública, sin tomar en cuenta la circunstancias adversas que enfrentan los artesanos que ahí trabajan, que no lo hacen por querer molestar. Careciendo de prestaciones, los ingresos son inseguros- cuenta esto mientras una señora se acerca a preguntar el precio de los anillos, que no pasan de los 50 pesos-no hay posibilidad en estos autoempleos de conseguir créditos.

 

El 24 de marzo, bajo pretexto de obras públicas (cambio de tuberías de agua y repavimentación) la plaza fue cercada para impedir el ingreso de los artesanos.

 

Al momento de ingresar al programa de reordenamiento se vuelven permisionarios Al ser permisionarios en vía pública, que no es propiedad de nadie, pero que la pueden usar todos, el gobierno decide y regula espacios.

 

Más de 5oo ambulantes se vieron afectados por tan arbitraria decisión. Pero sólo alrededor de 300 (apenas la mayoría) crearon una Asamblea para poder dialogar con el gobierno del Distrito Federal.

 

Ellos buscaban negociar que mientras se hacían obras en un jardín, ellos podían ocupar el otro, para así no verse afectados, pero no fueron tomados en cuenta.

 

Los dejaron volver a ocupar la plaza antes de las elecciones, es decir hubo una tregua, ya que este movimiento podía ser peligroso para el PRD, el PAN tenía posibilidad de arrebatar al PRD la jefatura delegacional. Después de las elecciones las cuales ganó el PRD (Raúl Flores) los planes de desalojo continuaron, incluso ocurrieron de forma violenta. Granaderos ocuparon la plaza principal.

 

Muchos artesanos fueron reubicados en el Bazar, aun se desconoce por cuanto tiempo y bajo que condiciones permanecerán ahí. Los primeros ocupantes del bazar fueron esquiroles, es decir, ocupantes improvisados por el gobierno para demostrar que empezaron a ceder los artesanos a las imposiciones del gobierno.

 

La situación anterior los ponía en riesgo de perder su lugar completamente y de momento tuvieron que ceder, pero la mesa de negociación continua.

 

Estar vendiendo dentro del bazar ha disminuido notablemente sus ganancias, ya que a pesar de que la gente no ha dejado de ir y de apoyarlos, no es lo mismo. Viven una situación de incertidumbre ya que saben que en cualquier momento los pueden sacar de ahí.

 

El problema principal dice Tiburcio es que nuestra sociedad se rige por una escala de valores muy negativas, donde el dinero ocupa el primer puesto. En México las instituciones están corruptas y podridas. No será posible renovarlas a menos que el pueblo decida unirse contra el gobierno y el capitalismo.

 

Capitalismo que afecta a toda sociedad, y que en este momento se quiere adueñar de un lugar representante de la cultura mexicana, Coyoacán. Capitalismo que nos hace una sociedad excluyente, competitiva y egoísta.

 

El movimiento de los artesanos se ha caracterizado por ser pacífico, por no tomar avenidas, ni oficinas gubernamentales y sobre todo está a favor de la no agresión, por lo que la última manifestación que llevaron a cabo, fue artística. Montaron una ofrenda de día de muertos, haciendo uso de sus herramientas de trabajo, donde protestaban de manera inteligente  y creativa contra las autoridades.

 

El cambio que comenta Tiburcio sufrirá Coyoacán, se empieza a ver poco a poco. Tiendas como Seven Eleven, Oxxo son cada vez más frecuentes en ésta zona.

 

Tal vez la tradición de ir por un helado a Coyoacán, de tomar un café o un chocolate, comprar elotes y esquites, sea suplida por comprar una hamburguesa de Burguer King, un capuccino de Starbucks; en lugar de disfrutar de shows callejeros, mimos, caricaturistas, podrás sentarte cómodamente en banquitas patrocinadas por Sanborns y disfrutar la recuperación del centro histórico de Coyoacán.

 

 

 

 

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