En este momento...
|
|---|
La semana pasada el jugador de los Tigres, Lucas Lobos, declaró que vencer al América "ya no vestía". El resultado hoy lo conocemos: una vergonzosa derrota de los azulcremas en casa, ante un estadio vacío, el hastío de su gente y el terror de su afición de ver cómo jugadores pechos fríos vestían una playera con tanta historia.
En contraparte, el sábado vimos (hasta lo que va en el presente torneo) el mejor partido: Cruz Azul contras mi amados Pumas, el cual fue un agarrón de epopeya al grado de cualquier clásico que me mencionen, no sólo por las jugadas y los golazos que hubo durante el cotejo, sino por el amor propio que ambos conjuntos demostraron; un partido que, sin duda, será recordado por mucho tiempo: para los pumas será un ejemplo de cómo se remonta con el corazón, y para el cruz azul una muestra de cómo no ser ajenos a lo que su afición siente.
El partido estaba realmente plagado de un sabor especial. Cruz Azul, por un lado, seguía herido por la dolorosa eliminación que sufrieron a manos de los felinos en cuartos de final, poniendo punto final a una campaña que era casi perfecta. Los auriazules, por su parte, llegaron con todo para pelear por su orgullo, ya que aquel que nace siendo puma desde la cuna debe de odiar a dos enemigos: primero al América y en segundo lugar al Cruz Azul. Todo ello aunado a que ambos equipos se han visto las caras en dos finales y en un sinfín de juegos de liguilla, además de que han sufrido goleadas y humillaciones mutuas (sin contar que se disputan el mismo territorio al tener sus canchas en la Ciudad de México)
Sin duda, el juego tiene todo para ser nombrado clásico, aunque las aficiones rojiblancas y americanistas (altamente conservadoras, ya que no admiten ningún juego como clásico más que el de su águilas y sus chivas) han alzado la voz no sólo esta semana, sino muchas veces más alegando que ese no es un clásico. ¿Será?
¿Qué es un clásico?
Un clásico es una batalla en donde no está en juego sólo tres puntos, un título o una eliminación, sino el orgullo. En el cotejo hay odio deportivo mutuo, un rencor profundo que se alimenta día con día. Un clásico es aquel en donde la filosofía, la mística y (en algunos casos) la ideología son tan opuestas como los mismos colores de los dos equipos en disputa. Simple y sencillamente son irreconciliables, y siempre que se ven las caras frente a frente se despellejan para no tener que cargar con la vergüenza y el dolor de haber sido derrotados por su archienemigo. Incluso, en algunos casos, dicha rivalidad puede alimentarse también por el hecho de tener que compartir la misma ciudad.
Los clásicos más populares.
Sin duda, el papá de todos los clásicos del balompié es Barcelona contra Real Madrid, una rivalidad a muerte que se ha profesado prácticamente desde los inicios del siglo pasado, por lo que es de esperarse que esté atiborrado de anécdotas e historias futboleras épicas, esto sin contar que representan "la rivalidad" que siempre ha existido entre las dos ciudades más importantes de España, es decir Madrid y Barcelona.
Otro clásico digno de evocar es el de la liga escocesa: Celtic vs Rangers, cuya rivalidad es incluso más profunda y delicada que cualquier otra en el orbe, ya que aquí hasta la religión se involucra dado que los que se identifican con los colores de los Hoops son católicos, mientras que la fanaticada de los Rangers profesan el protestantismo.
Los clásicos no son exclusivos del fucho, ya que también el fútbol americano tiene sus clásicos, como el de los Acereros contra los Vaqueros, enemistad que se cultivó por haberse visto las caras en tres Super Bowls (por cierto, los fans de los vaqueros deben estar consternados ante la sola idea de que su acérrimo rival se corone en el Cowboys Stadium este 6 de febrero)
¿Y México?
En nuestro país, el llamado Clásico de clásicos es el América vs Guadalajara. Sí, es un clásico, pero hay que admitir que hoy es un derby desabrido, gastado y ya poco atractivo gracias a las mediocres directivas actuales de ambos conjuntos, que han traído a puro jugador pecho frío. Es el clásico "a la de a fuerzas", en donde su fanaticada se odia mutuamente ya más por tradición que por ideologías opuestas.
El Clásico, lamentablemente, está ya más devaluado que el peso del sexenio de Portillo, y digo lamentablemente por su afición tan grande que no merece las miserias que están recibiendo gracias a las ineptitudes de sus directivas.
El clásico ya perdió su identidad. En los tiempos de nuestros papaces, dicho encuentro era a muerte por las místicas tan opuestas de ambos equipos. Por un lado, América era el equipo que siempre ganaba y de forma espectacular; era el equipo rico por excelencia por lo que tenía la facilidad de traer a jugadores carísimos y buenos; la gente de clase alta, por ende, se sentía identificada hacia los azul crema. El América era el enemigo número uno, el chico malo de la liga (de ahí nace la frase "ódiame más"), al que todo el mundo le quería ganar y también el más beneficiado por "polémicas" decisiones arbitrales.
Por otro lado, el Guadalajara era el equipo del pueblo, de los pobres. Era el conjunto que sólo admitía a jugadores mexicanos (filosofía que aún hoy perdura) y el que no tenía mucho dinero para grandes contrataciones y apostaba por su cantera y su corazón. Por lo tanto ese era el clásico: los pobres contra los ricos, esa era la esencia, además de que ambos equipos representaban la enemistad entre las dos más grandes ciudades de México, el DF y Guadalajara.
Hoy, tanto América como Guadalajara son equipos opulentos, por lo que la imagen del rico contra el pobre ya se desgastó. La rivalidad entre las ciudades tampoco es ya un fuerte aliciente, ya que hay chilangos que le van a Guadalajara y americanistas tapatíos. Tampoco la contra posición de las ideologías está ya tan arraigada, porque el América y el Guadalajara han renunciado a ser espectaculares, gracias a sus mediocres directivas que no saben nada de la historia de estos dos equipos. Lo único que mantiene precariamente a flote al clásico son dos cosas: el odio ancestral entre sus colores y el orgullo del chiverío de ser el rebaño sagrado; y antes de que los americanistas y chivistas me quieran linchar hay que recordar que los últimos clásicos que hemos vivido han sido sosos y aburridos, carentes de cualquier vértigo. Urge salvar al clásico.
Pero este no es el único clásico en nuestro país, ya que también están el América-Cruz Azul y el América-Pumas, cotejos que tienen la suficiente historia para ser llamados derbys, además de que hay toda una idelogía que se contrapone cuando algunos de estos duelos se va a dar (en otra entrega de "Diario de un Puma" les contaré de las historias de estos clásicos)
Pero hablando de Cruz Azul-Pumas, es una necedad no llamarlo clásico: ambos se han visto las caras en dos finales, con una victoria para cada quien, se han goleado dolorosamente, se han humillado mutuamente, es un hecho de que Pumas ha sacado varias veces de la liguilla a Cruz Azul, ambos se disputan la misma ciudad, los celestes tiene una cartera grande para hacer contrataciones de lujo y Pumas siempre ha apostado por la cantera más que por lo monetario.... es un clásico (joven, sí) pero al final clásico, el cual ha regalado muchísimas más emociones en los últimos torneos que el llamado Clásico de clásicos, el cual está en riesgo de perderse gracias a sus directivas soberbias.
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
Visitas a esta página : 1719362
Tenemos 1143 lectores y 1 editor en línea
Francisco J. Siller CEO y Editor Verónica Arredondo Directora Editorial |
Rocío Castellanos Directora General Monica Soto Directora de Información |
Martha Aceves Directora de Enlaces Institucionales |
|
