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Once años al servicio de la verdad

Lunes, 21 de mayo de 2012 | Año XI | Número: 4192
Directora General: Rocío Castellanos Rodríguez

La magia de caminar por Avenida Juárez

 

Un día de descanso verdaderamente especial y para olvidarte del ajetreo cotidiano es caminar por el centro de la ciudad de México, si iniciamos desde la escultura modernista del Caballito que está entre Reforma y Av. Juárez y continuamos por la Alameda y después por Madero hasta el zócalo, podremos admirar muchos edificios hermosos y asistir a una de tantas exposiciones museográficas que ofrecen a los turistas nacionales y extranjeros, el museo de San Idelfonso es una fabulosa opción, lo encuentras en la calle de Justo Sierra, una calle atrás del Templo Mayor, en el puedes disfrutar de una exposición del gran muralista, José Clemente Orozco, que desafortunadamente termina este mes de febrero, pero en el mismo lugar hay más exposiciones temporales.

Cada visita tiene algo especial, hay una magia que nos envuelve cuando caminamos por esa amplísima calle de Av. Juárez, tratando de descubrir la belleza de todo lo que está a nuestro alrededor, con un clima maravilloso y bajo un cielo muy azul.

La Alameda da vida a un espacio verde, lleva éste nombre porque originalmente se habían plantado álamos, estos fueron sustituidos después por fresnos y sauces, en ella se levanta majestuoso el Hemiciclo a Juárez de entre los árboles milenarios, que vieron pasear a la aristocracia virreinal y a la mismísima Carlota del brazo de Maximiliano y posteriormente a la alta sociedad porfiriana y que hoy sin rejas comparten su sombra con gente más bien del pueblo que con dizque la “gente bien”, todo ello combinado con innumerables puestos de toda clase de vendimias, desde nuestros tamales con atole, hasta los importados hotdogs, aquí se aspira un aire de alegría y tranquilidad, el caminar pausado de la gente que va sin ninguna prisa, en familia , en pareja, o con alguna amistad y va saboreándose alguna golosina.

Como paso obligado de ésta avenida llegamos a un hermoso edificio , el de Bellas Artes, que por cierto, está recién remodelado y los críticos opinan que se les olvido incluir la acústica y accesos para personas con alguna discapacidad, sin embargo no puedes dejar de detenerte para admirar la maestría del arquitecto Adamo Boari, quién diseñó el edificio bajo los auspicios de Porfirio Díaz quién admiraba la arquitectura francesa con verdadera veleidad.

Hoy el caminar por la calle de Francisco I Madero se ha vuelto un verdadero deleite ya que está cerrada al tránsito vehicular desde hace unos meses y una buena cantidad de paseantes se dispersan a lo ancho de la avenida, pudiendo ingresar a tiendas de ambos lados, este acceso al zócalo lo haces en medio de edificios afrancesados, edificios porfirianos que te regresan en el tiempo, donde imaginas como las exquisitas damas de la época paseaban ataviadas de sedas, organdí y joyas, con un gran abanico , algunas con cigarrillo en mano, o con un gran sombrero de plumas y un buen conversador al lado.

Siguiendo por la calle encontramos la casa de Los Azulejos, construcción que data desde el siglo XVI, y llamada así por el recubrimiento que tiene de talavera poblana, ésta residencia se utilizó como la casa de los aristocráticos condes del Valle de Orizaba, también como Jockey Club y Casa del Obrero Mundial. Hoy día es ocupada por una afamada cadena de restaurantes, donde puedes disfrutar de un sabroso menú, así como de una construcción admirable y de uno de los muchos murales de José Clemente Orozco llamado “Omnisciencia”.

Este escenario de ostentación dio paso a uno de los conjuntos religiosos más grande y lujoso de América: la casa de los franciscanos, hoy es posible visitar en la misma calle el templo de San Felipe Neri , el Palacio de Iturbide llamado así por su suntuosidad y porque Agustín Iturbide lo habitó y desde ahí se escuchaba la gritería que le decía emperador de la Nueva España. También la casa de la familia de aquel rico minero, Antonio de la Borda , quién tenía una casa muy grande, con balcón a todo lo largo para que su esposa diera su paseo en el y no saliera de la casa al chismorreo picante y riesgoso del caminar por el paseo de la Alameda.

Así llegamos a numerosos edificios comerciales y a las joyerías que desembocan en la Plaza Mayor. Ya estando en la enorme plaza del zócalo, sólo menor a la de Rusia, la calle está flanqueada por edificios como el Palacio Nacional, La Catedral, los edificios de gobierno de la ciudad de México. Entrando por la calle de Moneda y al doblar a la izquierda para posteriormente encontrarnos con la cale de Justo Sierra, la calle del Museo de San Ildefonso.

Aquí podemos observar la exposición de el gran muralista José Clemente Orozco, quién con gran talento de historiador rememora los diferentes problemas por los ha atravesado nuestro país, la época prehispánica, la conquista, la independencia la reforma y la revolución, mezcla de desigualdad, pobreza, esclavitud, desenfreno, prostitución , alcoholismo y todos los matices de la mezquindad del hombre.

Está es una exposición de 379 piezas, entre dibujos, acuarelas, gráficos, pinturas, fotografías, y bocetos de su murales. Se presentan obras producidas en 50 años de producción artística, siendo una exposición que se hizo hace 30 años, pero rebasó la anterior por la investigación y presentación de la obra. La investigación abarcó 1600 obras, algunas de ellas desaparecidas y otras no localizables.

Se presentan fotografías de los 17 murales y frente a ellos los bocetos originales, viejos y doblados que el mismo Orozco llevaba en la bolsa de su overol, 20 de los dibujos son inéditos, que el propio artista realizó entre 1948 y 1949. La exposición estuvo compuesta por obras de colecciones publicas y privadas, como las del Museo Franz Mayer, Museo de Arte Moderno, Museo Carrillo Gil, Museo de Arte Moderno de Nueva York, Museo de Arte de Filadelfia, Museo de Arte de Dallas y el de San Antonio, o la del colección Andrés Blaisten.

“Pintura y Verdad”, es el nombre de ésta excelente exposición de José Clemente Orozco, la que abarcó 34 temas, 14 salas, en un área de 1902 metros cuadrados, aquí el visitante pudo admirar las múltiples facetas del artista jalisciense, quien nació en 1833 y murió en 1949. Ésta exposición se presentó en marzo del 2010, en el Instituto Cultural Cabañas, en Guadalajara Jalisco y en el Museo de San Ildefonso del 30 de septiembre del 2010 hasta el 22 de febrero del 2011.

ANA MA. HERNÁNDEZ HUICOCHEA

 

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La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM. 

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