Y aunque la muerte me esconda y el más
profundo silencio me envuelva, aún así,
buscare vuestro entendimiento”.
Gibran J. Gibran
Juan Villoro narra en "El libro salvaje", como es que nosotros no elegimos los libros que vamos a leer; ellos, por el contrario, nos escogen. Mi caso, así lo creo, parece muy similar. Cierta tarde alguien me dijo que había pensado mucho en mi después de haber leído un libro de Gibran Jalil Gibran llamado "alas rotas". Inmerso en la curiosidad decidí buscar ese libro enigmático, y de cuyo autor no conocía, para averiguar si dicho comentario era atinado o no. Recorrí con entusiasmo un buen número de librerías, pero el misterioso texto nunca me dejo ver ni siquiera su cubierta.
En una calurosa tarde de un jueves cualquiera, vagando en un mercado de libros viejos y ropa usada, vi sobre una sucia lona roja un libro empolvado y café. De aspecto gastado, envuelto en una cubierta que mostraba un atardecer junto al mar, mis ojos revelaron unos vocablos que a mi memoria exaltaron: "El profeta" de Gibran J. Gibran. Aunque no era el libro que buscaba, me cautivaba la idea de al menos saber como era la prosa aquel escritor libanes.
El libro narra los últimos momentos del profeta Almustafá antes de abandonar Orfalis, ciudad donde permaneció durante 12 años, esperando a que la nave que lo llevaría a su isla natal llegara. El día en que dicha embarcación hiso su aparición, los habitantes de la localidad fueron a despedir a Almustafá. Ya en el puerto, Almitra, una pobladora que se había encariñado mucho con el profeta, le pidió que le diera al pueblo un poco de todo el conocimiento que poseía. Él los miro y les pregunto que es lo que deseaban saber, y el pueblo preguntó.
Esto es sólo el pretexto que usa el autor para tocar temas como el amor, el trabajo, el dolor, la oración, la felicidad y la tristeza, etcétera; temas que siempre han cautivado a la razón y a la moral humana.
Gibran nos enamora con su lenguaje poético y pensamientos tan analíticos. Como cuando una mujer le pregunta acerca de la tristeza y la felicidad y el responde: "Cuanto más profundo penetre la tristeza en vuestro ser, más alegría podrá contener. ¿no es la copa repleta de vuestro vino la misma que fue cocida en el horno del alfarero? ¿y no es el laúd que deleita vuestro espíritu la misma madera que fue ahuecada con aceros?"
El profeta es un libro que puede leerse de dos formas, tan diferentes de tiempo como de razonamiento: la prima es la rápida (el libro tiene a penas 194 páginas). La segunda, podría tardar años, décadas. ¿El motivo? Cada palabra, idea y máxima de Gibran, debe ser sopesada, medida y analizada
Entonces comprendí a Villoro: el libro me encontró. No era "alas rotas" el libro que debía leer. Fue "El profeta" quien quiso que yo lo leyera.
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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