No todo está perdido en la década del rock electrónico, en una época en la que nacen bandas como altos girasoles del campo que no prueban nunca el agua de la sublime composición musical y, finalmente, terminan por secarse. Afortunadamente, aún existen agrupaciones respetuosas de los procesos de creación y fomentan su creatividad artística sin depender de las variantes que puedan ofrecerles unos delays enloquecedores o baterías brutales salidas de la precisión de una caja de ritmos. La vieja escuela, el rock -así como surgió a finales de los cincuentas- todavía no muere.
Dirigidos por Win Butler, los canadienses de Arcade Fire hicieron entrega de su tercer trabajo de estudio: The Suburbs. Con él parecen cerrar un ciclo de vida. O, al menos, una etapa de discordia con la vida misma. Pareciera que individual, espiritual y musicalmente se han encontrado con las personas que algún día soñaron con llegar a ser. Las temáticas de sus tres discos -Funeral, Neon Bible y este último- no dan lugar a mayores conclusiones.
En el primero son memorables piezas como Rebellion (Lies) y Wake Up: dos cantos a la libertad, al inconformismo, en los que buscan dejar sus ataduras para enfrentarse con la vida ("¡Children, wake up!"). Luego, en Neon Bible, los jóvenes del Funeral ya están dándole la cara al mundo, y se encuentran con que éste es una fiera voraz; con políticos corruptos y empresarios que más bien son mafiosos.
Por eso tuvo que existir The Suburbs, pues no todo está perdido al final del viaje, cuando los chicos regresan a sus orígenes para buscar consuelo ante la brutalidad de la vida. Así lo expresa el coro del primer sencillo y tema homónimo, que abre el disco: "Sometimes I can't believe it/I'm moving past the feeling". Un delicado piano sincopado con sensación de swing sobrelleva toda la canción con suaves acordes, los cuales brindan un ambiente de cabaret del viejo oeste (casi se pueden escuchar las copas chocar y las chicas reír).
Posteriormente llega la fabulosa Ready to Start -segundo sencillo-, cuya presencia da entrada oficial al rock en el álbum. El marcado golpe a contratiempo en la tarola al inicio es como una voz que anuncia su arribo. Y luego las guitarras, los violines, los acordeones: el Arcade Fire que bien conocemos y que siempre añoramos; ese que toca el Adult Oriented Rock tantas veces copiado, pero jamás igualado. El conjunto de cinco o más voces resuenan en el coro cantando: "I am ready to start", preparándonos para el largo aliento de The Suburbs y ellos, los jóvenes de los discos anteriores, para sentar cabeza e instruir a las futuras generaciones, con la esperanza de que sean ellas quienes cambien las cosas.
Porque después de su lucha con el mundo ya son capaces de dar lecciones y de criticar a aquellos quienes le dan poca importancia a los problemas que, según Arcade Fire, nos pertenecen a todos, pues estos empiezan por nosotros mismos. Por eso reprochan a los chicos que cantan el coro de la canción del mismo nombre: "Rococo", el glamour sobre el conocimiento y el entendimiento de lo que nos rodea. Mientras, un conjunto de cuerdas, que pretenden ser barrocas (aunque no llegan a serlo), acompañan atinadamente una lírica que encaja a la perfección con la juventud actual: "toda del mismo color".
Pero la similitud de sonidos e instrumentos se rompe en dos ocasiones, cuando aparecen Half Light II y Sprawl II (Mountains Beyond Mountains), en los que la banda se arriesga y rompe, por primera vez, con la zona de comodidad musical en la cual se ha vuelto experta. Y es que la base de ambas piezas recae sobre el sonido de sintetizadores. Sin embargo no pierden grandeza, especialmente el segundo de esos temas, donde Régine Chassagne se hace cargo de la voz principal, con la que irremediablemente se rememora la legendaria Heart of Glass de Blondie; sólo que Arcade Fire aborda una temática acorde a la rebeldía del rock. Para cerrar (prácticamente) el disco, de nuevo se recuerda la aventura de huir en bicicleta al parque por la noche, dar besos en la oscuridad y bailar bajo las luces de una patrulla.
Al final, el espíritu libertario nunca muere; lo único que se termina son las maneras de buscar dicha libertad. Porque la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y Arcade Fire precisamente pasó por ese proceso.
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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