El colmo. Si el gordito no puede ir al cerro, que el cerro venga a él.
No cabe duda que los empresarios ahora sí pensaron en las necesidades de la sociedad y se pusieron las pilas para acercar esas prendas que más le favorezcan al respetable para que dejen de usar las eternas batas con decoraciones de baño, las playerotas que estiran aún más las sonrisas o, de plano, la asomada constante de panza que hace coquetear al ombligo con los chicles tirados en el suelo.
De nuevo innovamos, hicimos de las nuestras y sin pedir permiso. Creyeron que nos meterían en cintura y que con sus campañas en los paneles del Metro con una mano negándose a echarse unas Tres Marías sería suficiente para dejar de lado todos aquellos placeres culinarios que no estamos dispuestos a perder.
Pues no, no nos vamos a echar para atrás y perder todo aquello en lo que hemos invertido tiempo, dinero, esfuerzo e, incluso, genes. No señor, nuestros kilitos de más se quedan con nosotros, nos hemos encariñado con ellos y hasta formas humanoides han adoptado.
A poco creen que sería tan fácil hacernos manita de puerco sin que arruemos furiosos para lanzar de inmediato la mordida al primer producto comestible que nos encontremos.
Pero como nadie quiere tomar riesgos, mejor llevemos el cerro a los gordos y ahora produzcamos masivamente nuevas tallas para que no se sientan marginados y que ahora sí “todo les quede sin importar la salud”.
Este problema más allá de la moda, la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CNIV) ha informado que se han creado nuevas tallas derivado del sobrepeso que cada vez más ataca al sector nacional, o sea la realidad del gordo cargando su panza en una carretilla está cada vez más cerca.
La CNIV informó que ya se producen tallas como doble extra grande y triple extra grande, pues con la simple extra grande ya no es suficiente, y lo peor es que esto sucede también en el rubro infantil.
Según la CNIV, 70% de los mexicanos sufren sobrepeso u obesidad, lo que les genera mayores costos, pues tienen que invertir más en tela, mano de obra y tiempo de producción, por ello es que han decidido que aumentarán el precio de aquellos productos que requieran más cortes, más hilo, más cosidas, más medidas y, sobre todo, más insumos.
Ahora están modificando las prendas, qué sigue, las medicinas, las distancias o que las verduras sepan a suadero para que la gente pueda entender que una cosa son unos kilitos de más y otra cosa es no dejar de echarle fruta a la piñata y esperar a que se reviente sola.
Ya veo a personajes como Carstens, Gómez Mont o “El Gordo” Molina luchando en la misma vitrina de 2 X 2 arrebatándose la barata de camisas, trajes y corbatas utilizando palos de escoba para no estirar los brazos.
Las autoridades no pueden hacerlo todo, al menos que nos junten a todos en una fosa y nos inyecten alguna sustancia para que se nos quite el hambre, la cuestión es social y cultural, pero en fin, total, para qué si al rato alguien nos hará la vida más fácil.
No se haga guaje…
No es que aumente la piratería por sí sola, es que aumenta el desempleo y la gente necesita tener algo para sacar de dónde comer, o a poco creen que las cosas aparecen por generación espontánea.
Escríbale a esta columna sin botonazo a robher86@gmail.com (XV)
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
Visitas a esta página : 1719204
Tenemos 1222 lectores y Usuarios registrados en línea
Francisco J. Siller CEO y Editor Verónica Arredondo Directora Editorial |
Rocío Castellanos Directora General Monica Soto Directora de Información |
Martha Aceves Directora de Enlaces Institucionales |
|