Cuídese de aplicar el tan recurrido mochilazo en el día y hora en que lo vayan a “levantar”, pues resulta que si usted no cuenta con reservación y ni viaja en familia (no, sus amigos por muy hermanos y demás no cuentan como su familia ante la ley, tampoco cuenta si son miembros de “La Familia”) no será reconocido como turista e, incluso, puede llegar a ser tipificado como delincuente.
Entonces, si de plano usted no cubre con ese perfil, pues que la secretaria de Turismo tambiéns e los haga saber a los vendedores de recuerditos, a los restauranteros, a los hoteleros y demás prestadores de diversión, servicios, vicios y recuerditos que uno consume cuando se avienta a turistear, porque es muy común que a uno “le quieran ver la cara de turista” a la hora de los precios.
¿O qué, nunca ha escuchado tan rimbombante piropo comercial aplicado al estira y afloja del regateo? Pero eso sí, el hecho de que usted exija que no “le vean la cara de turista” no significa que no lo sea, al contrario, tiene tanto derecho, o incluso más, que quienes andan todo el tiempo con chanclitas de pata de gallo y sus bermudas acompañadas de lentes solares.
No se aflija, es más, no deje que lo ningunén, exija sus derechos a escribir en los baños públicos “el chicarcas estuvo aquí” para luego de varios años regresar y comprobar que, efectivamente usted estuvo ahí con menos kilos y más cabello.
Recuerde que usted, como buen portador de tortas, comprador de playeras con señores cargando su panza en las playeras y cliente anual del “pinche cuero”, también es turista, porque turista es el que hace turismo, punto, y el que hace turismo es o el que viaja por placer solo o acompañado o el juego de mesa que se llama turista mundial donde se vuelve gente de mundo y acaudalado sin salir de casa y hasta levanta el dedo meñique cuando avanza su avioncito.
Entonces, si no mal recuerdo, los levantados en Acapulco ni viajaban por negocio, ni los obligaron y, es más, ni le pidieron dinero al Gobierno para viajar, así que, de acuerdo a lo anterior, señora Guevara usted ni idea tiene del perfil de “su consumidor, target o personas a las que va enfocada la Secretaría a su cargo”.
En fin, el alfabetismo no es sólo saber leer y escribir al “ay se va”, ni conocer el nombre de los presidentes en turno como Sebastián Piñera llamando Rafael a Calderón o el dipuhooligan diciendo que José Emilio Pacheco es autor de “Crónica de una Muerte Anunciada”, porque en esa ceremonia donde galardonaron al escritor junto con Susana Alexander y Chamín Correa sólo se notó la barbarie de nuestros legisladores, pues la lectora del discurso, la presidenta de la Comisión de Cultura, Edith Ruiz Mendicuti, aseguró que el poeta escribió “Un Tranvía llamado Deseo”, en fin, para poner la cara de tontos no es necesario leer ni escribir y para estar al frente de cultura sólo basta con ir a inauguraciones y entregar premios.
Así que ya sabe, adiós a la frase “ps qué me vio cara de turista o qué”, porque de plano le exigirán inmediatamente su reservación de hotel y, cuando menos, el número de asiento en el que pondría su delicada humanidad dentro de un avión.
No se haga guaje…
Maicear es dar maíz a los animales, o sea, Sandoval Íñiguez seguro vio que Ebrard alimentaba palomitas en el Parque México. Por eso se hacen los chismes, la culpa de todo la tienen los medios, ¿no les digo?
Escríbale a esta columna turista a robher86@gmail.com (VII)
La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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