En este momento...
Tenemos 476 lectores y 1 editor en línea
Visitas a esta página : 1714506

Mexico United_States_of_America France Brazil Germany


Once años al servicio de la verdad

Domingo, 20 de mayo de 2012 | Año XI | Número: 4190
Directora General: Rocío Castellanos Rodríguez

Vicisitudes de héroes: Recuento Mexicano (9)

(¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?)

I
Si la tierra pudiera hablar, nos contaría que hace sesenta mil años aproximadamente, personas provenientes de Asia cruzaron el estrecho de Bering y se distribuyeron lentamente por el continente que después sería llamado americano. Treinta y cinco mil años después, la parte media septentrional se encontraba ya poblada por cazadores-recolectores nómadas, que con el tiempo se asentaron, y aprendieron a cultivar legumbres, hacer utensilios y textiles, además de domesticar algunos animales.
Hacia el 2,500 a.C., florecen las primeras culturas americanas en dicho territorio: en el norte, los anasazi (ancestros en lengua navaja); seguidos por la zona conocida como la gran chichimeca; y la rica Mesoamerica, en donde se asientan los Olmecas, Teotihuacanos, Mayas, Zapotecas, Purépechas.
Más adelante, con las migraciones provenientes de la gran chichimeca, se agregan a Mesoamérica los Tlahuicas, Toltecas, Tlaxcaltecas, Mixtecos, y Mexicas. Éste último grupo funda la ciudad de México Tenochtitlan en 1325 y comienza el desarrollo de un Imperio que después de casi doscientos años, domina casi toda la zona media en un conjunto de pueblos con mitología, conocimientos y ciencia parecidos, con lenguas derivadas de la raíz Yuto-Azteca, otomangueanas, mixe-zoqueanas totonaco-tepehuas y mayenses. En el norte, por su parte, las lenguas con raíces hokanas y álgicas permanecen.

II
Mientras tanto, nuestra otra mitad se hallaba en una península entre el Mar Mediterráneo y el Atlántico, cuyos primeros habitantes fueron precisamente los íberos, después los celtíberos, y más tarde, grupos fenicios, quienes fundaron la ciudad de Cádiz. Después, los griegos formaron colonias en la península y le dieron el nombre de Iberia. Con las guerras púnicas, los Cartagineses la invadieron y construyeron nuevas ciudades. Luego, el Imperio Romano dominó la zona y llamó al territorio Hispania, diseminando la lengua latina, de la que más tarde surgirían las desinencias de la lengua española (castellano, catalán, gallego, aragonés, etcétera).
En la Edad Media Europea, los suevos, álanos y vándalos (provenientes del norte germánico y la zona iraní), invadieron la región, siendo expulsados por los visigodos (aliados de los romanos), quienes unificaron la zona creando una monarquía católica inestable políticamente.
A principios del siglo VII, los musulmanes conquistan la zona y la convierten en un emirato árabe por trescientos años; después de los cuales, se dividió en pequeños reinos o taifas, que al terminar la dominación árabe (la cual legó varias palabras al futuro idioma español), siguieron sus propios rumbos.

III
Los reinos de Castilla y Aragón se unificaron con el matrimonio de Isabel y Fernando, los reyes Católicos; quienes auspiciaron los viajes de Cristóbal Colón. Éste, como si hubiese llegado a la Luna, colocó la bandera de Castilla al tocar el Continente Americano. Más adelante, el nieto de éstos reyes, Carlos V (y I de España), apoyó a Hernán Cortés, quien conquistó en su nombre, grandes territorios de lo que después se llamaría México.

México, o "el ombligo de la Luna" era entonces sólo la parte central del Imperio dominado por los mexicas, pues los demás pueblos no se autodenominaban así, y pasarían tres siglos para que dicho nominativo se convirtiera en país. Mientras tanto, retomando el nombre del pueblo colonizador, se llamaría Nueva España. Los dos mundos de nuestros padres ya se habían encontrado en un doloroso parto, que nació engendrado por la guerra y destrucción, unificando, no obstante, creencias y tradiciones en sincretismos que más tarde serían propios de una nueva cultura (con un idioma castellano lleno de mexicanismos).
Si en ese tiempo le preguntaran a un habitante de la Nueva España quién era, respondería quizá el nombre de una de las castas: español peninsular, criollo, mestizo, indígena, negro, mulato, castizo, lobo, etcétera. Todos eran vasallos, no obstante, del rey español, y celebraban cada 13 de agosto (irónicamente, la fecha de la fundación y destrucción de México-Tenochtitlán) la fiesta del paseo del Pendón en la iglesia de San Hipólito.

IV
Era como si España tuviera entonces dos familias: la de la casa grande y la de la casa chica, aunque ésta última fuese mayor geográficamente hablando y tuviese que mantener a la primera. Es por eso que sus habitantes se hartaron: "trabajamos para nuestro padre, pero no nos reconoce ni tenemos los mismos derechos", ¿y con quién se iban a identificar entonces? ¡Con la madre!
Estados Unidos ya lo había hecho, aunque en su caso, nunca se mezclaron con los amerindios, pero sí tomaron su nombre y se creían con el derecho legítimo de poseer América. Asimismo, como hermano mayor -que se independiza primero- tomó "bajo su protección" a las demás colonias (a las cuales consideraba inferiores, precisamente, por haberse mezclado).
Tras la independencia, nuestro país tomó entonces el nombre de México, que era el mayor imperio que había existido en tiempos prehispánicos; cortando así de tajo la identificación con los invasores europeos, cuyos descendientes, no obstante, se habían quedado aquí mismo, heredando el desprecio por las raíces indígenas, ¿quiénes éramos entonces?

V
México, como país, acababa de nacer: los liberales querían imitar al hermano mayor, Estados Unidos; mientras que los conservadores, se seguían sintiendo criollos y deseaban que la situación permaneciera igual para ellos, teniendo ahora los privilegios que los peninsulares (los "hijos legítimos") otrora "les arrebataban". En esta pugna y lucha por la visión de una nación, perdimos no sólo más la mitad del territorio (pues Estados Unidos aprovechó la inestabilidad política para hacer guerra y arrebatarlo), sino muchas vidas y dinero, quedando endeudados con el exterior y surgiendo así, una pobreza fantasma difícil de asustar, aún con toda la riqueza natural y cultural que tenemos.

Con el tiempo, ganaron los liberales, que después, al parecer, se hicieron conservadores, pues durante el Porfiriato, a pesar de haber progreso económico para unos cuantos, e inversiones extranjeras, el pueblo se manejaba como en la Edad Media: a base de grandes latifundios, esclavismo disfrazado, y explotación obrera. Surge entonces la Revolución, en dónde se supone, se toma -ahora sí- en cuenta al pueblo. Años después se crean los grandes sindicatos, se nacionalizan empresas y se reparte la tierra.
Pasamos por la época del cine de oro nacional, el milagro mexicano, y un nacionalismo creciente, que identifica al país con el sombrero, el tequila, el charro, las trenzas, la pistola, los tamales, los frijoles, las fiestas, los valores familiares y el trabajo. Al pasar de los años, esos apelativos se convierten también en adjetivos negativos, no sólo en nuestra concepción, sino en la de otro países: mexicanos flojos, impuntuales, rateros, sucios, tramposos, feos, ignorantes, mediocres... Y no obstante: generosos, solidarios, amables, alegres...

VI
Hoy, a doscientos años del inicio de nuestra independencia y a cien de la Revolución, ¿quiénes somos?, ¿en quiénes nos hemos convertido? Es cierto que de Norte a Sur, Este a Oeste, y Centro, existe una gran variedad de mexicanos, además de muchos grupos que no se identifican con ello, como algunas comunidades indígenas, quienes en lugar de sentirse protegidas por el Estado, se sienten -con justa razón- agredidas en la tenencia de sus territorios y costumbres. Incluso podrían considerar: "nosotros ni éramos parte del Imperio Mexica, ¿cómo vamos a ser mexicanos?".
La independencia ha sido, quizá, mayoritariamente criolla con un pueblo mayoritariamente mestizo que continúa trabajando para los más privilegiados, y segregando a la parte indígena. Los hermanos de la antigua "casa chica" nos seguimos peleando, debido a que existe poca integración y poco respeto, además de que sobreviven prejuicios perjudiciales heredados de una educación de siglos.
Hay, por su parte, otros más que no se sienten mexicanos: los que teniendo un individualismo extremo venden al país sin importarles la historia de sacrificios que nos ha legando una patria, ni las generaciones futuras, que tendrán que pagar los platos rotos.

VII
En el año 2000, por el cansancio de un gobierno, que se había vuelto autocrático sin tomar más en cuenta al pueblo (para muestra, basta un botón: el 68, y las reformas constitucionales de Salinas y Zedillo), volvieron a la cabeza del país los conservadores, quienes, no obstante que son bastante neoliberales, están tratando de reivindicar su historia, volteando hacia las raíces hispanas y a la iglesia. Pero las dos visiones nos hacen daño: somos producto de ambas historias.
Al pensar en la conquista, por ejemplo, no diremos más "nos hicieron", pero tampoco: "les hicimos"; más bien: "nos hicimos". Sí, nosotros nacimos así. Un país independiente debe madurar, tomar en cuenta su pasado no para darse golpes de pecho o para gestar rencores o desprecios, sino para reconocer errores y valorar la grandeza que en él existe.
Tenemos, además, una deuda histórica que reivindicar: somos la mezcla de invasores e invadidos; y por ello, tenemos que hacerle justicia a los menos favorecidos, que son parte de la sangre que corre por nuestras venas, claro está, sin odiar a la otra parte que no podemos negar cada vez que nos miramos en un espejo. Tenemos que conocer nuestras raíces y rescatarlas del olvido, ¿por qué? ¡Por qué somos nosotros!

VIII
Somos privilegiados en el clima, en la geografía, y porque tenemos una riqueza intangible (recientemente la comida mexicana fue denominada "patrimonio de la humanidad") en cultura y tradiciones, además de muchas historias que contar. El rumbo que tomemos, y la respuesta de "¿hacia dónde vamos?", la define cada uno de nosotros.
¿Qué rumbo será este? ¿El de los países que han pretendido borrar una parte de su pasado a través de genocidios con el objetivo de "blanquear su raza"? ¿El de los que odian a los europeos? ¿El de los individualistas que no tienen patria alguna y sólo se importan ellos? ¿Qué camino tomaremos?
Por el momento, las mafias han secuestrado parte del poder, pero ellos, aunque sean por el momento quienes mueven los hilos, no son México, no pueden serlo. México somos todos: el territorio, las personas, los animales, las plantas, nuestra herencia intangible, nuestros sitios arqueológicos, nuestros monumentos, y sobre todo, nuestros actos en el aquí y el ahora.

IX
Dice un dicho que "lo que sucede una vez, puede que no suceda nunca más, pero lo que sucede dos veces, seguramente sucederá una tercera", y cada cien años (1810, 1910), se han venido gestando cambios gracias al despertar y a la lucha colectiva por condiciones mejores para todos. Hoy se acaba el 2010, pero es posible que se haya incubado una nueva mecha, debido al menos, por el interés por nuestra historia. Y como dice la escritora C.M. Mayo: "cada vez que le acercamos una vela al pasado, alumbramos también el presente".
Y al leer, no nos dejemos llevar por aquellos libros tendenciosos que representan las manipulaciones ya sea liberales o conservadoras del momento. Vayámonos siempre a las fuentes originales. Investiguemos.
Hoy existe un nuevo imperio globalizador que intenta derrumbar raíces para que todos nos unifiquemos a favor del mismo, porque a un pueblo sin raíces, es más fácil lavarle el cerebro y venderle una cultura desechable y egoísta, aparentemente mundial, que pueda adquirir como si fuera un producto. Definir, por ejemplo, la felicidad por el dinero y lo que podemos comprar, o con la juventud y la belleza, que son, siempre, efímeras.

X
Hoy me dueles, México, por lo que te hemos hecho, y me dueles mucho, pero también te amo, y te amo mucho. Sin pretender que somos los únicos o los mejores, y respetando y conociendo también otras culturas, reivindiquemos lo nuestro, hagámonos justicia. Sin duda podemos empezar por una revolución individual que se vuelva colectiva, cambiando nuestras conciencias.
Hoy se termina esta Columna Bicentenario, ya se acabó, también, el año. Doy gracias a quienes me permitieron publicarla, al historiador Ángel Gallegos, que despertó en mí la curiosidad por la historia mexicana; al Doctor Vicente Quirarte, de quien su curso "Vergüenza de los héroes, realidad y mitología del panteón nacional" fue motivo de inspiración para esta serie de escritos; a los compañeros del mismo, que con sus comentarios, nutrieron las experiencias; a mis hermanos y amigos por toda su paciencia en el proceso; y a ti, lector, lectora, para quien he escrito y me has acompañado.
La historia en el Hoy no se termina, continúa en el futuro, contigo, que la seguirás escribiendo con la pluma de tus acciones. Porque todos podemos ser héroes individuales, y dejar el mundo un poquito mejor de cómo lo encontramos. Feliz Año Nuevo.
_______________________________________________________
¡Viva México!
_______________________________________________________

 

¿Te agrada Infórmate?

Agradecemos tu generoso apoyo

Otros temas de interés


Infórmate, es un desarrollo de I-Enlaces ®Algunos Derechos Reservados

La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM. 

Visitas a esta página : 1714506
Tenemos 476 lectores y 1 editor en línea



Directorio

Francisco J. Siller CEO y Editor

Verónica Arredondo Directora Editorial

Rocío Castellanos Directora General

Monica Soto Directora de Información

Martha Aceves Directora de Enlaces Institucionales