Pero para explicar el porqué, remontémonos a casi quinientos años atrás, cuando las poblaciones autóctonas de México quedaron relegadas en su propio territorio: nunca lo han vuelto a recuperar, y es un crimen de la humanidad, del que todos deberíamos estar conscientes, el lento desaparecer y explotación de dichas etnias, aunque parte de ellas se hayan mezclado y formado a los mestizos que hoy representan a la mayoría de los mexicanos en una nueva nación sincrética en donde se fusionaron lo indígena y lo hispano. Pero, ¿qué parte ha tomado siempre las riendas?
Movimientos para reivindicar a los pueblos indígenas ha habido muchos a lo largo de la historia, y son tan innumerables como necesarios, pero a la actualidad, ninguno de ellos ha dado una mejora duradera. De los más grandes recordamos cinco: La Independencia de México, cuando Miguel Hidalgo y José María Morelos, querían que mejoraran sus condiciones; la "Guerra de las castas" en Yucatán (en donde se quería levantar una nación maya); la Rebelión Yaqui de Sonora, que Porfirio Díaz reprimió cruelmente deportándolos como esclavos; La Revolución, en la que Emiliano Zapata y Francisco Villa buscaban la propiedad de sus tierras; y la del EZLN, el nuevo zapatismo.
Algunas de ellas, como la Independencia y la Revolución, no han sido sólo indígenas, pero coincidentemente hay gran mayoría de ellos en las consignas de justicia de los más desfavorecidos. Y como una paradoja, dichos "desfavorecidos" han sido también las personas que más han trabajado y trabajan en nuestro país. Antes eran peones, y ahora, campesinos y obreros.
En este contexto, en Chiapas, nace una niña (que puede ser la representante de cualquier voz por esos lares), se llama Valentina. Cuando crece, un padre de iglesia (porque casi no hay escuelas ni maestros donde vive) le cuenta la historia de la Revolución Mexicana y ella se queda maravillada pensando que es un cuento. Él le dice que en realidad sucedió.
-¿Pero cómo, padre? Si aquí hay peonaje, derecho de pernada, latifundios, explotación...
Más tarde, esa nueva Valentina -que para fines prácticos puede ser muchas- se une a la lucha siguiendo el movimiento de los enmascarados, y así surge una nueva generación de Valentinas revolucionarias, Adelitas, y Marietas; pero los corridos ahora son otros; y sus soldados tienen pasamontañas en vez de carrilleras.
Ya veíamos en la columna acerca de la Revolución, que Plutarco Elías Calles dijo que la era del caudillismo había terminado para dar paso a la de las instituciones. El caso es que aquí no hay instituciones, o al menos no instituciones que les cumplan. Y entonces, ¿serán necesarios los caudillos? Ellos mismos tratan de que no, y por eso cubren sus rostros, porque la lucha es de todos; aunque bien se destaca un personaje que no quiere destacar, al menos no por eso: el encapuchado subcomandante Marcos. Es subcomandante y no comandante porque opina que la comandancia la tiene el pueblo, y cuando preguntan quién es (aunque más tarde se haya investigado su identidad), responde el movimiento: "¡Todos somos Marcos!".
Marcos, que no es su verdadero nombre, ciertamente, es una idea, es un ícono. Llevado el movimiento a la ciudad de México le responden: "¡No estás solo, no estás solo!", y recordando las luchas de Emiliano Zapata, que ahora se avienen incompletas, porque no las alcanzaron a cumplir "las instituciones", lanzan otra consigna más: "¡Zapata vive, la lucha sigue!". Y de esta manera, Zapata es también un símbolo, un ideal social. Su persona representa un proyecto aplicable aún y vivo, pues sus pensamientos son retomados por personas de otras generaciones. Es así de grande la herencia ideológica que puede dejar una persona aunque ya no viva físicamente (por eso, no subestimemos nunca nuestras mentes, pensamientos, y acciones).
Pero ya nos hemos saltado parte de la historia: Saliendo de la fiesta de año nuevo, Salinas de Gortari se intranquiliza. Ese día entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos, y ese día se ha insubordinado su pueblo. A la mañana siguiente aparece una foto en el periódico, con Luis Donaldo Colosio al lado de Ernesto Zedillo. Éste aparece con el rostro aparentemente impasible, mientras que Luis Donaldo, con la cabeza baja, refleja la decepción que le causa la política social que ha intentado crear con el programa "Solidaridad" para las comunidades más pobres. Probablemente piensa que ha fracasado, ¿qué harán ahora?
Bueno, Luis Donaldo ya no pudo hacer nada, pues en ese mismo año, el 23 de marzo, fue asesinado. Hacía mucho tiempo que no se veían asesinatos políticos de tal magnitud, pues eso había sido... ¿cuándo? Sí, tienen razón, ¡en la época de la Revolución! Pero ahora también hay una nueva técnica, heredada de 1968: la represión sangrienta antes de que se generalice un movimiento. Así es como mientras por un lado se tendía la mesa de negociaciones, por el otro, se declaraba una guerra de guerrillas. Se firmaron los acuerdos de San Andrés Larráinzar, pero no se cumplieron... Tal como sucedió con el Plan de Ayala, de Emiliano Zapata, aunque de él haya nacido el artículo 27 de la constitución (que más tarde modificaría Carlos Salinas).
La banda presidencial cambió de portador en diciembre, y Ernesto Zedillo fue un mandatario timorato, que además de desconocer los tratados, continuó la represión. El episodio más ignomioso se daría con la matanza de Acteal, en 1997.
Al sexenio siguiente, por su parte, llegó Vicente Fox diciendo que él, cuando fuera presidente, "el problema de Chiapas lo arreglaría en quince minutos". ¿Sería una muestra de megalomanía, buenas intenciones o ignorancia acerca de cómo estaba el problema? Y es que las buenas intenciones no bastan, tenía que sentarse a negociar, y no sólo eso, a escuchar, ¡y cumplir!, ¡hacer justicia! Y probablemente Vicente Fox ya tenía compromisos con grupos a los que no les convenía que se hicieran realidad dichos acuerdos, pues durante su gobierno, al igual que Salinas y Zedillo, continuó con la política neoliberal mal aplicada que favorecía a los más ricos y perjudicaba a los más pobres.
El movimiento sí se extendió, pero el EZLN apostó por la paz poco tiempo después de su nacimiento, al realizar una consulta popular que apostaba por el cese de armas y el fin de la guerra. Desde entonces han permanecido resistiendo con marchas, información y arte popular.
Mientras tanto, de la otra parte, la del ejército encargado de acabar el movimiento neo zapatista, ha surgido un nuevo mal, pues al creer terminada su misión, algunos militares de los grupos GAFE, GANFE y BFP, creados exclusivamente para ese propósito y excelentemente adiestrados por la CIA, desertaron de los mismos y aprovecharon su "entrenamiento" para formar un nuevo grupo delictivo: los Zetas.
Es así como el gobierno actual, heredero de este problema, se ha concentrado más en perseguir a estos últimos que en cumplir las demandas de los primeros, pero La Otra Valentina y sus encapuchados no han muerto, siguen latentes en nuestro país, y han tocado las fibras de la sociedad civil, al tiempo que también reconocen los dolores y problemas de la pobreza en las demás ciudades y campos, tal como lo dicen en su sexta declaración de la selva lacandona: "cuando tocamos los corazones de otros tocamos también sus dolores (...) nos vimos en un espejo".
De nuevo, como en 1968, se ha dicho que este movimiento está secuestrado y financiado por el comunismo, ¡cómo si siguiéramos en la Guerra Fría! ¡Cómo si todo fuese resultado de ajenas maquinaciones! El EZLN ciertamente ha reconocido estar en contra del Capitalismo, pero hay que tomar en cuenta que "ese grandioso dios" que nos han enseñado en las clases de economía, ciertamente no ha funcionado bien en estas latitudes, generando desigualdad y pobreza. Y hay que tomar en cuenta también que cuando nació "La Riqueza de las Naciones" de Adam Smith, era un ensayo de algo medianamente aplicado en Inglaterra y los Países Bajos, la pregunta es, ¿se ha aplicado bien en México?
Lo que el movimiento exige es justicia, condiciones de vida mejores, educación, y respeto a las comunidades indígenas, pues el Estado ha sido, de cierta manera, arbitrario, al querer que todos se integren a su política sin decidir si lo desean o no, si les conviene o no, porque además, no se les ofrecen las mismas oportunidades. Un ejemplo: la devastación de las selvas y la creación de minas que contaminan los territorios indígenas, ¿a esto se le puede llamar progreso? Quizá para el bolsillo de los empresarios (en su mayoría extranjeros), pero para las comunidades, es una invasión y un robo.
Asimismo, después de luchar por los derechos indígenas, las consignas del EZLN se han extendido hacia la defensa de las minorías del país y de las clases medias, no para que militen en su nombre, sino para que también reflexionen en los cambios que desean para México, pues la revolución, en concepto, comienza por ello; y no es necesario que la enarbole una sola sigla o bandera.
Los zapatistas, por su parte, han resistido en sus territorios y la guerra ahora es encubierta, pues ya no los enfrenta el ejército directamente, sino grupos paramilitares disfrazados de civiles independientes, para alegar así que las muertes, detenciones y torturas se deben a "conflictos étnico-religiosos" o de tierras. Tal es la función del llamado "El Ejército de Dios", que crea terrorismo en la zona para que los indígenas se vayan replegando y el gobierno pueda vender libremente los territorios a los empresarios que esperan por ello. Es decir, "les despejan el camino". ¿Qué no recuerda esto los conflictos que el gobierno de Porfirio Díaz tenía con los indígenas yaquis de Sonora porque éstos no querían que se vendieran sus tierras a los hacendados estadounidenses? ¿Qué hacían entonces? Simple y sencillamente, quitarlos del camino... como intentan hacerlo ahora.
Siendo que dichas prácticas representan para ellos un Capitalismo voraz y salvaje, ¿cómo se espera que reciban con las manos abiertas tal ideología económica? Es por eso que enarbolan de nuevo a Zapata y retoman ideas socialistas, sin llegar a ser extremas, pues es su forma de pensar y cuestionar la sociedad actual, además de defender sus derechos.
Como movimiento de lucha social, El EZLN ha atraído también la atención de la comunidad internacional, ya sea como reporteros o como admiradores y aprendices de la misma (cabe decir que muchos extranjeros fueron expulsados del país por ello). Del lado profesional, en ocasiones los periodistas llegaban con el único fin de cubrir las notas zapatistas, y terminaban convenciéndose de sus razones. Es por eso que la prensa ha sido reprimida, pero como comunicadores, nuestra obligación es seguir al tanto de lo que sucede en nuestro país, ya que la realidad de hoy, será la historia del mañana, y como ciudadanos, nuestro deber es construirla.
Dentro de las fechas conmemorativas de la Revolución Mexicana, terminamos aquí con un saludo a La Otra Valentina, y a todas aquellas mentes y corazones que luchan por mejorar las condiciones de vida del mundo y de la patria.
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"A nuestro movimiento lo acusaron de terrorista, de narco, de politizado, de no sé ya de cuántas cosas más, pero yo creo en él, creo que es posible cambiar las cosas. No claudicaré aunque haya recibido tantos golpes, porque es mejor intentarlo que no hacer nada. Lo que queremos es despertar las conciencias".
(Valentina, en la marcha del EZLN del 25 de marzo de 1995, en el Zócalo de la ciudad de México).
*Sexta Declaración de La Selva Lacandona: http://www.jornada.unam.mx/2005/06/29/008n1pol.php
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La Barra de Géneros y la Sección de Turismo se actualizan con información de alumnos de la Lenciatura de Comunicación de la Universidad La Salle; Universidad Iberoamericana y de la Licenciatura en Comunicación y del Diplomado de Periodismo Escrito Especializado en Promoción Turística. Campus FES. Acatlán, UNAM.
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