Martes, 29 de julio de 2014 | Año XIII | Número: 4990 | CEO: Francisco J. Siller | Directora General: Rocío Castellanos
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Michmani y el Museo del ajolote , un acierto ecoturístico

El Ajolote, una especie en extinción.El Ajolote, una especie en extinción.Un gran arco amarillo nos recibe: "Bienvenidos al Canal de Cuemanco". A la derecha se haya una manta con la tarifa oficial de los paseos en trajineras. "Lupita", "Rosita" y "Lulú" encabezan una larga fila de ellas. Todas lucen muy limpias y adornadas con flores pintadas al frente con colores intensos,brillantes. Don Ernesto es un hombre de mediana estatura, moreno, sus arrugas se acentúan cuando sonríe. "Yo soy dueño de "Lupita" y el paseo para llegar al Museo del Ajolote es de dos horas y media ida y vuelta, se anima?
El Santuario o Museo del Ajolote fue inaugurado el 4 de abril del 2008 y forma parte del Centro Turístico Chinampero Michmani, que significa pescadores en náhuatl. Este Centro fue premiado a principios del año 2010 por tratarse de un producto ecoturístico innovador, ya que está situado sobre chinampas, peculiaridad que lo hace único en el mundo.
El arribo al Museo del Ajolote también es único. Con "Lupita" navegamos por entre los canales que se formaron de acuerdo al número y posición de las chinampas. El contacto visual con los verdes sembradíos de verdolaga, mercadela, lechuga, cilantro y romero remonta a las épocas de nuestros ancestros, y me cimbra. A lo lejos, las garzas, algunos patos y otras aves parecen observarnos. Don Ernesto, de apariencia frágil, hunde la gran estaca para que "Lupita" avance por entre los canales hasta encontrar el Museo de un anfibio que fue considerado místico y sagrado entre los antiguos mexicanos, y que ante la amenaza de su extinción, se intenta reproducir afanosamente en este santuario a través del programa Acuexcomatl.
Después de media hora, con un último impulso Don Ernesto desliza a "Lupita" hasta la chinampa del Museo del Ajolote. Rodeada por un hermoso jardín sobresale la pequeña construcción que alberga seis ajolotarios, o especie de peceras con capacidad para sesenta litros de agua. Es ahí donde se reproducen algunos ajolotes. Al entrar, la iluminación es escasa, tiene su por qué.
Uno de los encargados del museo es Israel Correa, joven nativo de Xochimilco que nos habla del objetivo del proyecto de preservación. "La finalidad de este santuario es mantener la especie del ajolote con vida porque está en peligro de extinción, pero yo,como todo xochimilca, lo considero un deber".
Los habitantes del lugar comentan que en el pasado los antiguos habitantes de Xochimilco enseñaban a los más jóvenes a cuidar los canales, veneros y manantiales del lugar. Manuel Rodríguez recuerda que treinta y cinco años atrás cerca de veinticinco mil ajolotes poblaban aquellas aguas. Heredero de las tradiciones ancestrales ,en la actualidad Manuel preside la cooperativa Michmani, y forma parte de este proyecto de preservación.
Nos cuenta que estos anfibios requieren de un trato especial y cuidados, por lo que el personal a cargo tiene conocimientos de sus características biológicas, ciclos de vida, alimentación, requerimientos de agua, medicina preventiva, enfermedades principales y limpieza de acuarios. "En cada pecera clasificamos a los ajolotes de acuerdo a las etapas de vida y tamaño. Ahorita hay ciento cinco ajolotes, entre juveniles y adultos". Una de las peceras deja ver alrededor de ochocientos pies de cría o placenta; estas diminutas esferas semi transparentes permiten ver a las larvas. "Los sobrevivientes a esta etapa larvaria se traspasan a esta otra pecera." Son cerca de seiscientos y se conocen como alevinos, miden entre cuatro y cinco centímetros. En este periodo es cuando más posibilidades tienen de morir. Manuel dice que después de esta etapa los ajolotitos sobrevivientes empiezan a comer pulga. Ya en las etapas juvenil y adulta la dieta cambia, entonces son alimentados con artemia y lombrices de agua. Para entonces alcanzan a medir entre veintidós y treinta y siete centímetros . "Ahorita hay ciento cinco adultos,entre ellos dos madres, pero en total tenemos mil cuatrocientos ajolotitos. Para alimentar a esta población invertimos aproximadamente cien pesos diarios".
Recorriendo el ajolotario, la mirada se encuentra con las peceras que dejan ver a los ajolotes mayores. Todos conservan algunas características larvarias. Sus cuerpos son alargados, su cabeza ancha y sus dos diminutos ojos carecen de párpados. Su boca es alargada y simula una sonrisa. A la altura del cuello tienen las branquias exteriores en forma de pluma. Su cola gruesa aplanada mide casi la mitad del largo de su cuerpo. Conservan su aleta dorsal de renacuajo que aumenta de tamaño conforme se acerca a la cola. Sus cuatros extremidades son pequeñas, y sus patas anteriores tienen cuatro dedos, y cinco las posteriores. Toda su piel es negra y resbalosa. Israel Correa dice que estos anfibios durante el día carecen de visión y se guían por vibraciones; por las noches se mueven un poco cuando ésta aumenta levemente.
Manuel tiene dos meses dedicado al ajolotario y cuida que ninguna pecera esté contaminada con hongos o bacterias. "Están muy limpios estos ajolotes, pero no se les debe meter agua potable porque se encloran. Cuando esto sucede, sus uñas o el hocico se les cubren con ciertos hongos que les producen la muerte". Como Manuel, otros encargados han aprendido que los ajolotes enferman con los cambios de clima, y que una temperatura alta también es un factor de riesgo; por eso la luz del ajolotario es tenue. Sólo los canales continuan siendo el lugar idóneo para la reproducción natural del ajolote o axotlótl.
Axolótl es un término de origen náhuatl que significa monstruo acuático , tal vez el nombre se deba a su apariencia de larva aún en su vida adulta. Estos enigmáticos seres han sido inspiración de grandes literatos como Julio Cortázar, quien en su cuento "Axolótl", hace una conexión entre el mundo antiguo de los aztecas con el resquebrajado mundo de hoy.
Durante años, los ajolotes vivieron en los esplendorosos lagos de Texcoco y Xochimilco alimentándose de insectos acuáticos, de pequeños peces y de crustáceos. Pero con el transcurso de los años, el excesivo crecimiento de la ciudad, la contaminación ambiental y la ausencia de leyes o reglamentos de protección a estos espacios deterioraron este ecosistema al punto de amenazar con la extinción no sólo al ajolote, sino también a otros especímenes del lugar.
Manuel refiere que otro de los factores que contribuyeron al casi exterminio del ajolote fue la escasa protección que los propios habitantes le dieron al anfibio, pues los llegaban a vender a los visitantes, o bien, a prepararlos en platillos como el chilli mole o entamalados para su comercialización. Ahora, los cooperativistas de Michmani han cambiado esas prácticas y tienen la determinación de proteger al ajolote para repoblar los setenta y nueve kilómetros de canales vivos que se conservan en Xochimilco.
Un proyecto que funciona
Estas metas de corto plazo son todo un reto, pero estos xochimilcas siguen avanzando y concretando sus proyectos. Así, la próxima primavera pretenden regresar sesenta ajolotes a su hábitat natural. Los cooperativistas de Michmani piensan hacerlo conjuntamente con el gobierno, la delegación y los niños.
Este trabajo de repoblamiento se realiza con el apoyo de la Secretaría de Educación Pública, de la Universidad Autónoma Metropolitana, del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Manuel dice que el proyecto está dirigido principalmente a los niños y las niñas."Van llegando con sus peceras y aquí los dividimos en pequeños grupos para que construyan las jaulas, eso les divierte mucho; pero cuando se les enseña a identificar los peligros que los ajolotes pueden encontrar en el agua, se muestran verdaderamente preocupados". En esas jaulas se depositan las parejas de ajolotes seleccionadas para su reproducción. Este trabajo ha rendido sus frutos porque al liberarlos están protegidos de sus depredadores, como son la garza, la culebra, la carpa y la mojarra. Para eso, los niños y las niñas habilitan las cajas con una red, o malla de material resistente de ojo muy pequeño.
En este siglo XXI, donde los valores económicos y materiales van a la alza, se hace urgente la transmisión de valores sociales y culturales. Manuel también lo cree así. "En Michmani se está produciendo un video infantil con instrucciones para proteger y cuidar al axolótl para que desde pequeños, las niñas y los niños tengan conciencia del valor del ajolote. Las personas adultas podremos tener mucha experiencia, pero de nada sirve si no la compartimos. Hay que transmitirla".
Pero el repoblamiento del canal va más allá, y exige que las personas involucradas cuiden que la hembra y el macho seleccionados para reproducirse no sean de la misma pecera para que nazcan ajolotitos diferentes. Esta estrategia ha resultado exitosa ya que se han capturado huevecillos en diferentes partes de los canales, lo que indica que proceden de madres distintas.
Aún con todos los cuidados, la esperanza de vida de estos anfibios en etapa larvaria es reducida, pues de mil quinientos huevecillos que desova una hembra madura, sólo setenta y cinco alcanzarán la edad adulta y una vida de alrededor de siete años. Los ajolotes no se reproducen por contacto sexual, sino que el macho deposita su esperma en el fango donde llega a posarse la hembra para absorberlo por la cloaca, empezando a desovar veinticuatro horas después.
La naturaleza siempre sabia parece premiar a los ajolotes que logran sobrevivir dotándolos con la capacidad de regenerar sus miembros. Durante años, este fue uno de los misterios que había despertado el interés del mundo científico. Investigadores del Instituto Max Planck de Alemania descubrieron que las células de los ajolotes se conservan y regeneran –salvo raras excepciones- en el mismo tejido del que proceden; es decir, las de cartílago, regeneran cartílago; las de músculo, músculos y las nerviosas, neuronas. Este mecanismo es el mismo de las células madre adultas humanas que pueden curar heridas o unir huesos rotos, y que si pudieran llevarse al extremo, regenerarían un miembro completo.
Estas enigmáticas características, aunadas a la tradición mexica que hermanaba al Dios Quetzalcóatl con el Dios Xólotl -convertido después en axolótl- hicieron del anfibio un animal sagrado objeto de culto...y de la mesa. El michmole era muy apetecido por el Emperador Moctezuma, y consistía en un guiso de ajolote en salsa de jitomate con pescado y ranas. Es bien sabido que la carne del axiolótl posee mayores propiedades nutritivas que el pescado, y desde aquellos tiempos, también había prevalecido la creencia de que el anfibio posee algunas propiedades curativas. Hasta hace poco, con su piel se elaboraba el "Jarabe de Axiolótl" como remedio para combatir algunos padecimientos respiratorios como la tos, el asma y o la bronquitis.
Ya para salir del museo, Israel Correa comenta que los domingos el santuario recibe mucha gente pero que están a voluntad de la rampa, que es la máquina que pasa las canoas hacia ese lado, y que cuando se descompone, simplemente no llegan visitantes.
Antes de que eso suceda, me dirijo hacia "Lupita", Don Ernesto me ayuda a subir. De regreso,los canales están más transitados por chinampas llenas de personas de todas las edades; algunas cantando al ritmo de la música de los mariachis que navegan a la par en embarcaciones más pequeñas. En otras, vendedoras y vendedores de antojitos, flores, o productos del lugar se acercan a ofrecer sus mercancías. Imaginando los tiempos de esplendor de estos canales, recuerdo un dato que Manuel me dijo sobre la calidad de estas aguas. "A los canales les cae cierto metal que viene con las lluvias, pero es recogido por el lirio acuático".
Actualmente, el porcentaje de contaminación de metales y bacterias ha llegado sólo al veinticinco o treinta por ciento, y por fortuna, estas cifras revelan que la polución acuática no es severa y que los canales están en condiciones de albergar sin problemas a los ajolotes y otras especies. Quiere decir que por el momento Xochimilco, se encuentra a salvo.
El apoyo económico, falta.
Mucho de ello se debe a las iniciativas de Michmani, que con estos hechos concretos pretenden solicitar apoyos piscícolas a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) para seguir avanzando en sus atinados proyectos de rescate y preservación ecológica, ya que por ahora sólo obtienen recursos económicos del turismo, y en menor medida, de la Secretaría del Medio Ambiente de la delegación Xochimilco.
Ya en el área del restaurant y oficinas, Manuel recalca con orgullo que Michmani es un proyecto ecológico orientado a poner cercos verdes a la mancha urbana para impedir que invada los canales
-hecho que han logrado-, y que para este trabajo se emplean principalmente a madres solteras y a personas que en verdad necesitan trabajar.
Michmani es el centro de recepción de otras seis cooperativas. Aparte de la chinampa del Museo del Ajolote hay otras que tienen cabañitas, temazcales, áreas verdes protegidas, una zona ecológica con cascadas, kayaks, y muchos otros servicios. "Nosotros administramos; el proyecto original fue que cada uno cuidara sus chinampas un kilómetro y medio o dos alrededor. Por ejemplo, nosotros damos mantenimiento y limpiamos las orillas del canal. La delegación no se mete al cien por ciento, pero sí nos apoya", comenta el presidente de Michmani.
Ahora, esta cooperativa trabaja intensamente en su proyecto "Viajeros" con el apoyo de la Secretaría Rural. "Viajeros" está dirigido principalmente a turistas europeos, canadienses y estadounidenses, pero también de otros países . La cara de Manuel se ilumina." Vino un grupo de turistas iraquíes, ¡una maravilla! Antes de pisar estas tierras xochimilcas se pusieron a rezar, nos dijeron que este ¡es un lugar maravilloso! En general, a todos los visitantes los llevamos a nuestras casas y les enseñamos a cocinar frijoles, a limpiar la casa, pero también los llevamos a la chinampa a cultivar. Para comer les ofrecemos lo que tenemos en casa: quesadillas de huitlacoche, el chilli-mole o guiso de pescaditos con tomate y cebolla, pescado entamalado y chileatole. Al final, todos se van muy contentos".
Hasta la fecha la cooperativa Michmani no ha sufrido problemas de inseguridad, ya que los mismos pobladores cuidan de los visitantes desde el estacionamiento que está fuera de los canales de Cuemanco hasta dentro de las cabañas y temazcales. Ahí, dos o tres personas de la misma familia se hacen responsables de la seguridad, aunque también hay policías, lo que hace de este lugar un sitio idóneo para el ecoturismo.
El ecoturismo es parte del Turismo Alternativo, o de contacto con la naturaleza. Con esta práctica la cooperativa Michmani contribuye a la conservación de sus valores ambientales y culturales como son respetar , disfrutar y participar en la conservación de los canales y de sus costumbres regionales.
Al despedirme, Manuel Rodríguez, presidente de la cooperativa Michmani junto con Jessica su hija llaman a las familias para que vengan a conocer El Museo del Ajolote y a divertirse en las instalaciones ecoturísticas del Centro Chinampero Michmani.
Sin duda, hay mucho que aprender sobre cómo se debe cuidar y proteger a este maravilloso anfibio y los recursos naturales del lugar; y mucho más que decir sobre los logros y necesidades de la cooperativa Michmani, pero como decían las bisabuelitas: "Eso, se los cuento en otra historia".

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